domingo, 17 de enero de 2010

Mi primera vez de sexo gay en el baño

Ayer leía en un periódico de circulación nacional, que unas limpiadoras se negaban a asear los baños públicos de una conocida empresa madrileña. Ya que estos eran utilizados por gays para follar y los dejaban muy guarros.

Esto me recordó que en una ocasión, un amigo me comento que España era uno de los países en los que los gays mas practicaban sexo en baños y lugares públicos, como por ejemplo: baños de centros comerciales, supermercados, especialmente baños de aeropuertos y estaciones de autobuses. Dicho esto, recuerdo que me entró un morbo impresionante y me dirigí a la estación de autobuses Méndez Álvaro de Madrid, antes de llegar me compre una botella de agua de 2 litros para tener muchas ganas de mear y justificar mis ganas de ir al baño. Efectivamente, una vez que estaba en uno de los baños, a las 11 de la mañana ya se veía mucho movimiento: tíos en la entrada, muchas miradas morbosas y algunos retretes con la puerta medio abierta, lo que es una señal para entrar al wáter con otro tío.

Me pegue una meada muy guapa y al lado había un chaval con carita de “albano kosovar”, rubio añiñado y con una mirada muy sucia, lo que me puso muy caliente. Él ya no meaba pero seguía con su polla afuera mirando como yo lo hacía, luego se dirigió a un cuarto de baño y dejo la puerta medio abierta, lo que me dio la señal de luz verde para seguirlo. Entré, tenía la cremallera medio bajada, de pie y frente a la puerta como esperando por mí. Con un poco de temor se sonrió, lo que me alivio y a la vez me calentó mas, cerré la puerta y me senté en el retrete para poder mamarle la polla (todavía húmeda por la orina.) Se empalmó tan rápido, que me levantó y me dio vuelta mirando a la pared, mis piernas sobre el wáter (como rezando) se puso rápidamente un condón y escupió en mi culo… y ufffff!!! Ya lo tenía dentro, sin anestesia empezó hacerse espacio dentro de mi culo, hasta dilatarme tanto, que la meneaba cada vez más fuerte. Fueron un par de minutos hasta que se corrió luego se subió los pantalones y se fue.

Aunque hubiese preferido que durara más, debo decir que estuvo bien para ser mi primera vez en un baño público. Así que, poned más atención la próxima vez que vayáis al baño y recuerda siempre llevar preservativos ya que nunca sabes cuando toca.

viernes, 18 de diciembre de 2009

A cuatro patas


Yo estaba a cuatro patas en el sofá mientras un niñato de no más de diecinueve años, pero si muchos más centímetros de longitud y grosor, estaba de pie detrás de mí regalándome una de las mejores folladas que me han regalado en mi vida. Primero me follaba muy despacio, muy suave y de repente embestía con fuerza acelerando el ritmo. Cuando me había pegado varias clavas, volvía a suavizarlo… Su amiguito primero observó la escena desde la distancia mientras se regalaba el mismo algún que otro meneo en el manubrio, cuando se hartó de ser voyeur, decidió convertirse en parte activa del trío y me metió la polla en la boca. Entera y de una vez, salvajemente y con la misma fuerza que su amigo me partía el culo, el decidió partirme de nuevo la garganta. De repente me sacó el rabo de la boca y pensé que iba a correrse, pero lo que hizo en vez de eso fue empezar a pegarme pollazos en la cara. Me daba con su glande en los mofletes, en los labios, en la lengua, que yo la sacaba con la intención de recuperar aquella enorme arma para seguir deleitándome con ella. Restregaba su glande por mi barba, me volvía golpear con él. Yo estaba en estado de éxtasis.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Ante todas las adversidades


El amanecer la sorprendió dolorida y apaciguada después de una noche agitada que la tuvo como protagonista y que, ante el flagelo del tiempo, pensó que tenía muchas chances de convertirse en inolvidable.
Miró alrededor y las luces tenues de un cuarto de hotel le recordaron que seguía caminando por las profundidades de lo prohibido, de lo no perdonado... giró su cabeza y pudo contemplar la tierna figura de su amor que dormía descansando de los instantes en que la pasión les robó el aliento. Su rostro angelical y dulce le hizo estremecer el alma, le recordó lo mucho que amaba lo que ese cuerpo desnudo desmayado a su lado tenía en su interior.
Todo fue tan rápido que aún no podía salir de su asombro... una noche, dos almas lastimadas, dos círculos que se cierran, dos vidas que se unen en un instante, dos cuerpos que encuentran la dicha en un roce, dos corazones que por fin se animan a romper las cadenas, a escapar de lo convencional... a perderse en lo no permitido.
Sentir su aliento, tocar su piel, hablar con su alma... se había convertido en un momento en algo esencial para su vida... era como el sol, como la lluvia en una tarde que arde, como la vida misma, como el aire pleno de la primavera... Era mirar sus ojos y morir de amor; era pensar en sus secretos y entrecortar los sueños, era rozar su cuerpo y desarmarse por dentro; era encontrar su boca y amar en silencio... siempre con miedo, siempre en secreto.
Estar a su lado ya era una obsesión, mirar con sus sentimientos, adueñarse de su vida, encontrar la paz con un segundo de su compañía... Y no se atrevía, no se permitía que dos mitades tan iguales, tan prefectas... se amaran algún día... No era el tiempo, no eran las ganas; eran las miradas, eran las palabras, eran los desprecios lo que impedían que sus almas fueran una.
Y sufría...
Sufría los desplantes, los deseos de aprisionar su alma y no dejarla escapar, las ganas de guardar sus sueños y sin límites hacerlos realidad, las ansias de ver la felicidad en su rostro, de que sus actos hicieran su vida radiante, de que nunca más una pena atravesara su camino ni siquiera para espiar...
Y sufría...
Sufría las burlas del destino; las llegadas tarde, los rumores de un amor clandestino, la alegría fingida que le hacían pensar que alguien más podía acceder a sus besos, a su corazón...
Y sufría...
Sufría los celos que le taladraban el alma, que le herían la calma; celaba sus noches en vela, sus salidas sin destino fijo, sus sonrisas cómplices, sus comentarios divertidos, sus palabras llenas de intención: llegaba a la locura con sólo imaginar su cuerpo con otro que no fuese el suyo...
Y sufría...
Cuando iba, cuando venía; cuando se despedían y su sonrisa le recordaba que era algo inalcanzable, que la idea de unirse estaba más lejana que Júpiter o Marte... cuando no se veían y la sangre le temblaba por el temor de que le hubiese ocurrido algo malo, cuando escuchaba su voz y no podía imaginarse otra cosa que sus susurros en la oscuridad jurando amor eterno.
Todo fue tan rápido... una noche de verano, sus pieles fantásticas unidas en una melodía de amor que ya no se podía ocultar, que ya no se podía callar... Un sinfín de miradas seductoras que fueron cayendo como lluvia de estrellas, que ya no permitieron que se mintieran más... Una noche y el cielo por fin escuchó sus plegarias regándoles la dicha de un amor original que nada pedía ni nada ocultaba ya...
Y de repente todo fue una fiesta: alegría, placer, felicidad, ternura... todo mezclado en noches donde no podían dejar de hacer el amor ni un segundo... Todo era excepcional, todo era emoción, excitación... una mirada y sentir que el cuerpo explotaba de amor; sólo un beso y darse cuenta de que nada separaría sus vidas; sólo un gesto para encontrar el cariño en unos ojos empañados de satisfacción.
Pero todo seguía siendo prohibido... El amor estaba dispuesto en todo momento, pero era inaceptable... Y allí comenzaron los juegos, las doble vidas, las apariencias de la gran amistad para amarse en secreto; las mentiras para poder verse; los engaños para poder sentir aunque fuera un segundo su voz por teléfono... El vivir sólo de noche cuando todo estaba oculto y morir por la mañana cuando la claridad vislumbra todo; hasta los grandes amores... Los sufrimientos por no estarse permitido una demostración de afecto, una mirada indiscreta sin que los rechazos fuesen inminentes... y los problemas con la gente querida, las incomprensiones que sin necesidad llegaban a puntos iretornables en que ya era imposible razonar, cuestiones del corazón que ya casi no les permitían respirar, que ya no podían destrozar más sus ilusiones... Los rechazos absolutos, los comentarios maliciosos que sólo dejaban a su paso heridas sin razón, sin recapacitación.
Sus vidas eran una sola, pero ante el mundo no se pertenecían, eran separaciones tajantes de dos personalidades distintas... Todo era desprecio, todo era dolor... sus ojos sólo sabían desprender lágrimas, sus pechos sólo podían cobijar palabras de odio de gente amada; desilusiones tan duras que sólo podían olvidarse con la muerte... Pero a pesar de todo, su amor seguía en vilo y se mantenía intacto, permanecía de pie ante los fuegos de la incomprensión...
El despertador sonó y se apresuró a desactivarlo antes de que los oídos de su amor notaran el ruido y abandonara su hermoso sueño... Miró al techo y pensó en los miles de cuerpos que en aquella cama encontraron consuelo... Pensó que la vida era demasiado complicada como para complicársela aún más con "caprichos raros"; pensó que ya había sufrido bastante como para seguir haciéndolo, que quizás sería mejor para su vida que volviera a ser la de antes... se ahorraría las terribles explicaciones, las discusiones, los olvidos, los "adioses", las decepciones. Sería una persona más, sin nada que temer, sin nada que esconder... Viviría como todos: triste y con el corazón roto; pero como todos al fin. Quizás así se sentiría menos culpable, más "como todos".
Si, seguramente sería como todas... Y eso estaría muy bien...
Sintió su cuerpo moverse, giró su cabeza para observar mejor: se encontró con unos ojos radiantes que llenaron de luz el cuarto y¡ su alma, sin disimulos; con una sonrisa espléndida que dejaba caer la satisfacción de una noche de amor... Sus pensamientos se esfumaron cuando esos brazos rodearon su cuerpo y una vocecita chillona le dijo: "Te amo" al oído... ¿Para qué engañarse si ahí estaba todo lo que quería? : estaban esos ojos que llenaban de claridad su oscuridad, esa boca que robaba sus mejores besos y recorrían su infinito sin pedir permiso; esa piel que le era irresistible y le recordaba que aún tenía vida... y que a esa vida sólo la podía vivir a su lado... Ante cualquier mirada, ante cualquier comentario; ante cualquier rechazo... ante todas las adversidades...
- ¿En que pensabas, amor?.
Miró su mirada enamorada, sus gestos tiernos, su sonrisa preciosa y respondió...
- En que te amo, mi amor...

martes, 15 de diciembre de 2009

Despacito y con ritmo


Cuando finalmente estuvimos los dos desnudos, me arrodillé para llevarme su miembro a la boca, sin ninguna destreza, más bien torpemente le chupé su glande y le rodeé el tronco con los labios introduciéndome todo su pene en la boca y subí y bajé por toda su extensión, saboreando mi primera experiencia, sintiendo que Gabriel disfrutaba con lo que yo hacía, mientras me hacía caricias en el pelo. Me pidió que fuéramos a la cama, me acarició todo el cuerpo, sentí su contacto en cada centímetro de mi piel, finalmente llevó sus dedos hasta mi orificio, intentó introducirme un dedo pero mi tensión era tal que no lo logró. Me puso boca abajo y me lamió el agujerito, logrando que yo gozara como nunca al sentir su lengua húmeda haciendo que mis deseos de ser penetrado me impulsaran a pedirle que por favor lo haga.

Quería sentir su cuerpo dentro mío, quería que me hiciera su mujer, no podía esperar más, estaba agitado, jadeando diciéndole por favor metémela, no me hagas desear más, quiero sentirte adentro, quiero ser tuyo. Mientras movía mis caderas, gozando de su lengua sentí como se acomodaba detrás mío y me apoyaba su glande en la entrada de mi cuerpo, su gran seguridad y su ternura mezcladas hicieron que la penetración fuera maravillosa, lentamente, con poco ardor, firmemente avanzaba hasta que todo su miembro entró en mi, dándome tiempo, haciendo que gozara con cada centímetro de su hombría. Despacito y con ritmo, comenzó a entrar y a salir de mi.

Estaba e el cielo. Me sentía totalmente satisfecho de haber esperado a hasta conocerlo, era la experiencia que siempre quise tener. Su miembro, llenaba todo mi conducto, lo sentía avanzar y retroceder, haciendo que todo mi cuerpo temblara de placer, totalmente transpirado y ardiendo por mi. Su ritmo se aceleró, cuando yo ya estaba acabando y sentí como él se vaciaba en un suspiro interminable, con sus manos aprisionando mis caderas, y cayendo sobre mi cuerpo permitiéndome sentir su agitado corazón sobre mi espalda.

Nos dimos un beso, lleno de ternura y de agradecimiento de mi parte por haberme hecho gozar como nunca lo había logrado.

A partir de ahí tuve varias experiencias más con él, y también conocí a otros, algunas buenas otras no tanto aunque confirmaron que soy definitivamente bisexual y disfruto de serlo.

sábado, 2 de mayo de 2009

El sueño


Vestía pantalón vaquero ceñido, camiseta azul de alguna marca vaquera y una camisa entreabierta. Su aire juvenil era insultante, todo relucía en él. Sus labios gruesos y rojizos ocultaban una dentadura perfecta cuando callaba, y su peinado mostraba un cabello sano y fuerte. No tenía un cuerpo musculoso, ni siquiera atlético, pero me lo imaginaba desnudo y pensaba que el mismísimo Miguel Ángel lo hubiese querido como modelo y amante.

Al no parar de mirarle, se dio cuenta de mi excesivo interés en él, pero no parecía incordiarle. Cada mirada mía me lo devolvía con una mirada suya sin ápice de timidez, cosa que yo sí tenía y me impedía mantener la mirada más de dos segundos seguidos. Intuí que no era chico de relaciones con un treintañero, se notaba que no tenía necesidad de experimentar con maduros y que sus coetáneos le bastaban para disfrutar del sexo y la vida.

No obstante, el pensamiento es libre, y el pensamiento sexual... salvajemente libre. Por eso, mientras el tren corría por las vías destino a Sevilla, mi mente viajó por su cuerpo desnudo, y mi boca exploraba y humedecía su cuerpo caliente y suave mientras sus jadeos amenizaban el silencio de una imaginada habitación de hotel. No hay nada más lúdico que unos labios gruesos masculinos, y mi boca almorzaba y cenaba los suyos, uniéndose al festín unas lenguas juguetonas incapaces de salir de su cautiverio. Mientras, mis manos se deslizaban por su cuerpo fibrado, conquistando cada rincón erógeno de su cuerpo.

Su culo era dulce, carnoso y apetitoso; mis manos no paraban de apretarlos fuertemente y acariciarlos con suavidad. Descubrir su polla fue como vislumbrar América, no me lo imaginaba tan bello, tan grande y tan perfecto. Una polla de las que dan ganas de chupar sin parar, aunque duela la boca, porque la excitación es más poderosa que el dolor cuando dos cuerpos deciden disfrutar mutuamente de sus frutos.

Me imaginaba al chico pasivo, y penetrarle resultaba en mi fantasía fácil y placentero. Me bastó humedecer con saliva su puerta de entrada para que mi polla entrara a placer. Quiso hacerlo apoyando sus piernas sobre mis hombros, de forma que tenía su boca cerca para no parar de besarle en cada embestida mía. Él se pajeaba con fuerza mientras, y su rostro de excitación con la mirada perdida aumentaba mis ganas de hacerle disfrutar de lo que podía ofrecerle. Quería que viese que mi cuerpo de treintañero era capaz de llevarle a lo más alto, para que así la próxima vez que uno de los míos le mirase con deseo en un tren, tuviese la opción de verse correspondido por un chico de 19 ó 20 años recién llegado a la vida.

Todo lo narrado transcurrió mientras el tren se dirigía a Sevilla, y el altavoz me despertó de mi sueño al anunciar la llegada a Santa Justa. El chico se levantó para coger sus cosas y por fin pude observarle de pie. Me coloqué detrás de él y mi boca, a pocos centímetros de su cuello, a punto estuvo de adentrarse en él para iniciar lo que en sueños habíamos hecho él y yo, pero la realidad siempre frena los sueños, y el chico bajó del tren perdiéndose entre el gentío para siempre....

martes, 17 de marzo de 2009

Yahora qué?

Y ahora qué?.

-¿Qué de qué?.

-Pues eso, que..¿qué hay de lo nuestro?.

-¿Lo nuestro?.

-Que sí, hombre. Que sabes a qué me refiero... Lo nuestro. Tú y yo. ¿Que qué vamos a hacer?.

-No sé. No quiero rallarme nen...esto...tío.

-Pero ¿te estás rallando?, ¿por qué niño?.

- No sé, es raro. Hacía tiempo que no dormía tan a gusto con alguien.

-A mí me ha encantado, en serio, y eso que me suele repeler el dormir con alguien así de primeras.

-Pero, si me dijiste que te encantaría dormir abrazado a mí.

-Ya, pero sólo contigo.

-Va, ¿qué tópico?. No me gustan los tópicos. Me parece que te lo dije anoche.

-No sé… creo que eres un tío que merece la pena.

-Sí, que soy una persona que te puede servir quieres decir ¿no?. Con mucha escoria te habrás cruzado tú... ¿Cómo sabes que soy válido si sólo me has probado una vez? ¿Válido para qué? Para ti, para sentirte bien contigo...no te confundas con los abrazos, a veces nos enamoramos más de los abrazos que de las personas.

-Bueno puede ser, pero... no sé.

-A ver...Dame un beso.

-¿Qué?

-Lo has oído perfectamente. Que me des un beso. Hace seis horas que no me das uno.

-Pero... si te hartaste anoche, me dijiste que parara, que tenías los labios ensangrentados de tanto que te los mordí.

-Ya, pero quiero repetir. No sé si son válidas las personas hasta que me besan. Anoche iba muy borracho...

Te besa.

-Pues….me ha gustado. Mucho.

-¡Tú sí que me gustas tonto! Creo que eso se nota.

-Sí hombre…, ¿en qué? ¿En qué se nota a ver?

-No me ataques más. Sabes que eso se nota y ya está. Venga nene, ¡que llevamos doce horas metidos en una cama!.

-¡Doce horas! Joder, qué pronto ha pasado el tiempo….

Suena su móvil.

-¿No vas a cogerlo?

-No quiero.

-A saber qué tendrás tú por ahí.

-A nadie. No tengo a nadie ahora.

-Yo tampoco. Estoy libre. Libre de compromisos.

-Entonces…¿qué piensas? ¿qué hay de nosotros?

-De nosotros...


Te das la vuelta y clavas tus ojos en los suyos.

-No me mires así que me pones nervioso.

-Vaya, después de doce horas, te pongo ahora nervioso...

Sonríes. El hoyuelo de tu mejilla te delata. Le das de nuevo la espalda. Arrimas aún más si cabe tu cuerpo buscando acoplarse con el suyo.

-Anda, cállate un poco y abrázame otra vez. Por cierto...¿Cómo me dijiste que te llamabas?

lunes, 16 de marzo de 2009

Con mi primo Angel

Hola, esto me ocurrió hace un año, cuando tenía 29... vivo en la capital de mi país y recibimos de visita a mi primo Angel de 37 años, él es gay y más de una vez habíamos dormido en la misma habitación pero camas separadas, siempre se masturbaba en las noches y yo también, algunas veces nos habíamos masturbado juntos.

Cuando le miraba su verga me calentaba porque la tiene grande, rica y circuncidada.

En la última visita él se acostó desnudo, como siempre ya que no usa pijama, y yo me acosté en boxer, sabía que se estaba pando una rica paja pero me hice el dormido, pero repentinamente siento que abre mi cama y se mete en ella, yo me hice el dormido y él se encargó de "despertarme", se puso de espalda a mí y me tomó la mano dejándola a poquísimo centímetros de su verga tiesa y ardiente, ahí supuestamente me desperté y me tocó para atrás y me sacó el boxer, así quedé con mi verga tiesa apoyada en su culito rico, yo no hice nada porque solo me dejé querer, cuando se giró y comenzó a correrme una paja y ahí no me aguanté, le tomé su verga y empecé a pajearlo también.

Estaba gozando de nuestras pajas cuando repentinamente se gira y se pone sobre mí para un 69, le tomé su verga deliciosa y me la devoré, estaba tan rica que gemía de placer mientras él gemía chupándome la mía, le tomé el culo y se lo abrí para frotárselo mientras le chupaba la verga, nos chupamos la verga hasta que terminamos yo primero en su boca y al rato después terminó él llenando me la boca de deliciosa lechecita caliente, cuando me percaté él babeaba mi lechecita que corrí por mi culito y la de él me corría por la boca, así que terminamos exhaustos y yo con la leche de los 2 en mi cuerpo.

domingo, 15 de marzo de 2009

Culeando con José

José comprendió con su mirada me dijo que me acostara, así lo hice, culiamos de perfil, sus pierna se puso sobre mi cadera, verga con verga culiaban, nos volteamos, ahora me dijo que abriera las piernas, no me iba a perforar el culo, sólo quería enseñarme a culiar rico para botar su leche, me dejé, abri mis piernas puso mis pelotas sobre su vergota parada, note cómo sus pelotas frotaban la raja de mi culo y nuestras vergas pegadas se frotaban entre sí; la cabeza de su vergota sobresalía sobre la mía, José con esa postura se movía más y más, estaba arrechándose mucho, me levantó un poquito la cadera hacia su verga, sentía "nuestra cama" de cemento en mi espalda, su verga frotaba y frotaba la mía, cada vez más rápido, me gustaba mucho, no quería que pare, fue la postura más rica que sentía hasta ese entonces, hasta que vi como salía por los aires la leche de José, vi cómo sus labios se retorcían, sus ojos cerrados exclamaban placer.

Bajó mi cadera y mis piernas abiertas al aire ahora topaban el cemento, su leche expulsada cayó sobre mi pecho desnudo, José se arrodilló sobre mi pecho, con su culo rozaba mi pecho lleno de leche y con la cabeza de su verga aún con semen la frotó en mi boca, yo me dejé, era rico todo eso.

sábado, 14 de marzo de 2009

Sexo en la estación

Cuando entré a ese sombrío y pestilente lugar, el chico que habíaseguido por un largo trayecto había colgado la remera sobre el borde superior de una puerta, estaba con los pantaloncitos bajados hasta sus tobillos y lucía una tremenda erección de su chota, muy grande y gruesa, que salivaba constantemente mientras se pajeaba.

Parecía un dios indígena con sus pelos largos, su cuerpo perfecto y marcado y ese sexo enorme y húmedo. Al verme a su lado, con su mano tomó todo el paquete (verga erecta y huevos) y lo sacudió como ofreciéndomelo.

Yo siempre odié hacerlo en esos lugares públicos, pues me tensionaba la idea de que alguien apareciera de repente. Por eso, no quise demorar. Acaricié sus huevos y su verga, y lo llevé a que apoyara su espalda en la pared cercana.

El chico se abrió de piernas y meneaba su cadera como cojiendo. Excitado y apurado, alcé sus brazos y los sostuve en alto, mientras le chupaba con desesperación las axilas velludas y le pasaba la lengua por los músculos, que él exprofeso marcaba más.

Recorrí su pecho con mi lengua, la pasé también por sus pendejos y, ya agachado, comencé a mamarle las bolas y la verga con desesperación, mientras él gemía y se movía. Por momentos, me tomaba la cabeza para detenerme y ser él quien bombeara dentro de mi boca. Su pija estaba cada vez más hinchada, soltando gran cantidad de líquido preseminal que me mojó toda la cara.

Cuando noté que el chico estaba por eyacular, intenté retirar mi boca, pero él me aferró fuertemente la cabeza y me dijo: "te la tragás, acá el macho soy yo", lanzándome una eyaculación abundante, cuyos primeros chorros llegaron a mi garganta. No me dejó escupir, quería que la tragara.

Para que me mantuviera en cuclillas, puso una de sus piernas sobre mi hombro y me exigió que lamiera de nuevo su verga para limpiarla. Lo hice, pero él a la vez me la pasaba por la cara diciendo en voz baja "tomá, tomá...". Luego, enseguida, se retiró rápidamente, ya desahogado.

Yo volví a mi casa esa tarde, con mi boca sabiendo a semen de macho joven y lamentando no poder volver a ver nunca más a ese adonis salvaje.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Tarde de verano

Era verano y estábamos de vacaciones, Juan uno de nuestros amigos nos había invitado a Jorge, Ernesto y a mi (mi nombre es Javi), a su casa aquella tarde, ya que ese fin de semana estaba solo. Después de la siesta y una ducha me puse una camiseta, un pantalón corto y me fui a su casa.
Cuando llegue Jorge y Ernesto ya estaban allí, debían llevar un buen rato, por que los note muy contentos y vi varias cervezas vacías sobre la mesa. Juan estaba en bañador, sin camiseta. Jorge y Ernesto vestían como yo.

Enseguida me uní a la fiesta, estaban viendo fotos de Juan cuando era un niño, y eran muy graciosas. Seguimos bebiendo, y Juan propuso ver una peli porno que había alquilado, todos estuvimos de acuerdo.

La película era buena, salían tías de grandes tetas, y tíos con rabos enormes y duros, haciendo de todo. Juan estaba totalmente empalmado, y se notaba un buen rabo bajo su bañador y de vez en cuando se daba pequeños frotes. Cuando ya no pudo mas dijo “Hey tíos y nos hacemos una paja”, casi no le dio tiempo a terminar la frase y Ernesto ya se estaba quitando los pantalones y los calzoncillos, mostrando un pene pequeño pero grueso en total erección “estoy que reviento” dijo mientras se la empezaba a menear, arriba y abajo, con mucha energía. Jorge me miro, extrañado, ya que como yo no sabia que hacer. Juan también se quitó el bañador, su pene era mas largo pero delgado, masturbándose también; la sorpresa fue que iba totalmente depilado, ya sabíamos que se depilaba las piernas por la bici, pero depilado integral no me lo imaginaba. Al final Jorge se desnudo también, y yo le seguí, ya que era más cortante estar vestido con todos ellos en pelotas meneándose la polla. El pene de Jorge era enorme y grueso, hasta el punto de que Ernesto hizo un comentario al respecto. Mi pene era normal, y delgado. Estábamos los cuatro ya en pelotas, masturbándonos y Ernesto fue el primero en terminar, soltando chorros de semen sobre su vientre.

La escena en ese momento era de sexo anal, y un negro se follaba a una rubia de buen culo. Juan dijo “sabéis lo bueno de dar por culo, que se puede hacer igual a un tío que una tía y no notas diferencia”. Lo has probado, pregunte yo, y me dijo “con tías si y con tíos lo pienso probar, pero yo solo doy”. Ernesto, que era el mas lanzado propuso “podíamos echarlo a suertes y al que pierda nos lo follamos”. Yo reía pensando que no era mas que una broma, y Jorge dijo “de acuerdo, el que tenga la polla más pequeña pierde”, Ernesto no tardo en reaccionar “cuidado que aunque la mía aunque es mas corta es mas gorda, la mas pequeña es la de Javi”. De eso nada, grite yo, siempre pensando que bromeábamos claro, y no me dio tiempo a decir más. “A por él” grito Jorge mientras Juan ya se había abalanzado sobre mí. Yo pensando que jugábamos, no me defendí mucho, y sin darme cuenta me tenían entre los dos sujeto por los brazos y boca abajo en el sofá. Ernesto colocó un par de cojines de bajo de mi, elevando mi culo y colocándose detrás de mi. “Ya vale, grite yo, cabrones panda de maricas”, aun sin pensar que intentarían algo mas, hasta que note la punta de su pene rozando mi ano. Esperar, dijo Ernesto, que así le voy a destrozar el culo, y se dirigió al baño. Junte las piernas con fuerza, pero no sirvió de nada y note como algo frío y cremoso se untaba en mi ano, introduciendo un dedo y dilatando poco a poco mi virgen culo. Basta ya, os estáis pasando tíos, gritaba yo, mientras Juan me metía un trozo de su camiseta en mi boca, casi ahogándome.

De pronto note una gran presión en mi culo, era la polla de Ernesto que estaba intentando y entrar. Y entró. El dolor fue terrible, parecía como si me estuviesen partiendo en dos y cuando empezó su mete-saca fue peor la sensación era horrorosa. Así me estuvo follando, dando palmitas en el culo, hasta que se dejo caer sobre mi, follando mas deprisa y corriéndose dentro.

Mi turno, dijo Juan, sujétale bien que no para de moverse. Tranquilo, respondió Jorge, que era mas bien gordito, sentándose sobre mi espalda e inmovilizándome por completo. Las lagrimas saltaban de mis ojos, nunca esperaba que mis amigos pudiesen humillarme de aquella forma. “Vamos a probar a un tío” dijo Juan mientras introducía su pene de un golpe, por suerte mi culo ya estaba dilatado por la polla de Enrique y aquello no fue mas que continuación de lo que ya había tenido. No tardo en correrse, restregando luego su polla llena de semen sobre mi culo y espalda.

Yo paso, dijo Jorge, prefiero hacerme una paja, y me soltó el brazo. Juan y Ernesto se apartaron de mí, mirándome, sin decir nada. Mientras, yo estaba empezando a pensar que el placer y dolor pueden estar unidos.

martes, 8 de julio de 2008

Orgía gay

Era verano y estábamos de vacaciones, Juan uno de nuestros amigos nos había invitado a Jorge, Ernesto y a mi (mi nombre es Javi), a su casa aquella tarde, ya que ese fin de semana estaba solo. Después de la siesta y una ducha me puse una camiseta, un pantalón corto y me fui a su casa.
Cuando llegue Jorge y Ernesto ya estaban allí, debían llevar un buen rato, por que los note muy contentos y vi varias cervezas vacías sobre la mesa. Juan estaba en bañador, sin camiseta. Jorge y Ernesto vestían como yo.

Enseguida me uní a la fiesta, estaban viendo fotos de Juan cuando era un niño, y eran muy graciosas. Seguimos bebiendo, y Juan propuso ver una peli porno que había alquilado, todos estuvimos de acuerdo.

La película era buena, salían tías de grandes tetas, y tíos con rabos enormes y duros, haciendo de todo. Juan estaba totalmente empalmado, y se notaba un buen rabo bajo su bañador y de vez en cuando se daba pequeños frotes. Cuando ya no pudo mas dijo “Hey tíos y nos hacemos una paja”, casi no le dio tiempo a terminar la frase y Ernesto ya se estaba quitando los pantalones y los calzoncillos, mostrando un pene pequeño pero grueso en total erección “estoy que reviento” dijo mientras se la empezaba a menear, arriba y abajo, con mucha energía. Jorge me miro, extrañado, ya que como yo no sabia que hacer. Juan también se quitó el bañador, su pene era mas largo pero delgado, masturbándose también; la sorpresa fue que iba totalmente depilado, ya sabíamos que se depilaba las piernas por la bici, pero depilado integral no me lo imaginaba. Al final Jorge se desnudo también, y yo le seguí, ya que era más cortante estar vestido con todos ellos en pelotas meneándose la polla. El pene de Jorge era enorme y grueso, hasta el punto de que Ernesto hizo un comentario al respecto. Mi pene era normal, y delgado. Estábamos los cuatro ya en pelotas, masturbándonos y Ernesto fue el primero en terminar, soltando chorros de semen sobre su vientre.

La escena en ese momento era de sexo anal, y un negro se follaba a una rubia de buen culo. Juan dijo “sabéis lo bueno de dar por culo, que se puede hacer igual a un tío que una tía y no notas diferencia”. Lo has probado, pregunte yo, y me dijo “con tías si y con tíos lo pienso probar, pero yo solo doy”. Ernesto, que era el mas lanzado propuso “podíamos echarlo a suertes y al que pierda nos lo follamos”. Yo reía pensando que no era mas que una broma, y Jorge dijo “de acuerdo, el que tenga la polla más pequeña pierde”, Ernesto no tardo en reaccionar “cuidado que aunque la mía aunque es mas corta es mas gorda, la mas pequeña es la de Javi”. De eso nada, grite yo, siempre pensando que bromeábamos claro, y no me dio tiempo a decir más. “A por él” grito Jorge mientras Juan ya se había abalanzado sobre mí. Yo pensando que jugábamos, no me defendí mucho, y sin darme cuenta me tenían entre los dos sujeto por los brazos y boca abajo en el sofá. Ernesto colocó un par de cojines de bajo de mi, elevando mi culo y colocándose detrás de mi. “Ya vale, grite yo, cabrones panda de maricas”, aun sin pensar que intentarían algo mas, hasta que note la punta de su pene rozando mi ano. Esperar, dijo Ernesto, que así le voy a destrozar el culo, y se dirigió al baño. Junte las piernas con fuerza, pero no sirvió de nada y note como algo frío y cremoso se untaba en mi ano, introduciendo un dedo y dilatando poco a poco mi virgen culo. Basta ya, os estáis pasando tíos, gritaba yo, mientras Juan me metía un trozo de su camiseta en mi boca, casi ahogándome.

De pronto note una gran presión en mi culo, era la polla de Ernesto que estaba intentando y entrar. Y entró. El dolor fue terrible, parecía como si me estuviesen partiendo en dos y cuando empezó su mete-saca fue peor la sensación era horrorosa. Así me estuvo follando, dando palmitas en el culo, hasta que se dejo caer sobre mi, follando mas deprisa y corriéndose dentro.

Mi turno, dijo Juan, sujétale bien que no para de moverse. Tranquilo, respondió Jorge, que era mas bien gordito, sentándose sobre mi espalda e inmovilizándome por completo. Las lagrimas saltaban de mis ojos, nunca esperaba que mis amigos pudiesen humillarme de aquella forma. “Vamos a probar a un tío” dijo Juan mientras introducía su pene de un golpe, por suerte mi culo ya estaba dilatado por la polla de Enrique y aquello no fue mas que continuación de lo que ya había tenido. No tardo en correrse, restregando luego su polla llena de semen sobre mi culo y espalda.

Yo paso, dijo Jorge, prefiero hacerme una paja, y me soltó el brazo. Juan y Ernesto se apartaron de mí, mirándome, sin decir nada. Mientras, yo estaba empezando a pensar que el placer y dolor pueden estar unidos.

viernes, 6 de junio de 2008

Cruising

DE VERDAD QUE HAY COMPORTAMIENTOS QUE NO CONSIGO LLEGAR A ENTENDER...

Como por ejemplo los del cruising.....yo suelo hacer cruising en los baños del CC Loranca...cuando hablo de comportamientos que no entiendo me refiero a esos que se ponen al lado tuya en los urinarios de pared y sin pudor ninguno se empiezan a pajear, mirandote de la forma mas descarada y enseñandote bien enseñado como se pajean....sin pararse a pensar si esa persona a la que estan enseñando la po.l.l.a es gay, bisex o simplemente una persona que va a comprar y por necesidades fisiologicas acude al baño un momento a hacer aguas menores.......no son capaces de entender que no quieres nada con ellos, que no te molan...pero aun asi te insisten, llegando al acoso.....por no hablar de los que estan esperando fuera del baño, haciendose el loco, que te ven entrar al baño, te hacen un escaner con la mirada de arriba a abajo...y automaticamente los tienes al lado tuya en un abrir y cerrar de ojos....van detras tuya como perritos....

Otro por ejmeplo son aquellos que salen de las cabinas 500000 veces para darse una vuelta por el baño a ver si hay alguien y ponerse en los de pared....joder, anda que no dan el cante...entrando y saliendo de las cabinas todo el rato...

Si yo entro al baño a ver si puedo pillar cacho lo primero que hago es hacer una ojeada para ver si hay alguien que pueda estar buscando lo mismo que yo...y si hay alguien pues nos hacemos algun tipo de seña punto, pero con discreción....ya que la gente no tiene porque saber que tu has entrado al baño buscando "guerra"....es que hay 2 comportamientos claramente diferenciados, los que vamos al baño a ver si hay alguien interesante de manera discreta y si no lo hay pues nos vamos a los 10 segundos de haber entrado.... y los que van al baño en plan "que todo el mundo se entere de que estoy buscando sexo"...sin pararse a pensar que pueden tener algun tipo de problema por ese comportamiento, como por ejemplo que se insinuen a un homófobo (quizá es un ejemplo un tanto brusco, pero que puede darse perfectamente).

Por favor....¿sexo? SI....?cruising? SI.....¿discreción? TAMBIEN.

Att. Arthur...Madrid

martes, 29 de abril de 2008

RELATO SIN COMPLEJOS

Me encontraba solo y como estaba algo aburrido, me dirigí a un local a tomar una copa, pedí un Ron de caldas con hielo, en ningún momento había pensado lo que me esperaba en ese local.

Nada más entrar y pedir una copa me sentí observado, había una pareja sentada frente de mí y noté que mientras charlaban lo hacían refiriéndose a mí. Era una pareja joven, de unos 30 años; ella bastante atractiva, con una blusa bastante escotada, bajo la cual se movía un pecho voluminoso y por lo que parecía muy suelto, o lo que es lo mismo no llevaba sujetador; él un chico normal, pelo largo delgado y con buena planta.

Nuestras miradas se cruzaban, y la chica se acercaba a él de modo insinuante, rozándole con su pecho, intentado ponerme cachondo, pensé, y, la verdad es que lo estaba consiguiendo. Tras un rato de insinuaciones, caricias con él y algún pequeño morreo, siempre con los ojos puestos en mí y haciéndome algún que otro guiño, podía ver desde donde estaba cómo movía su mano sobre el paquete de él, como si le estuviese acariciando la polla mientras, me miraba con intensidad y pasaba la punta de la lengua por sus labios, el chico se levantó arreglándose el paquete como mejor pudo, se notaba que estaba empalmado, se dirigió al servicio. Sin pasar dos minutos la chica me hizo señas que me acercara a su mesa. Un poco intrigado decidí acercarme. Hola, ¿te apetecería tomar una copa con nosotros?. Ante este saludo. Contesté pues sí, ¿por qué no? Siéntate, me senté a su derecha, pues a su izquierda estaba el asiento de su compañero. Desde que entraste nos fijamos en ti y nos gustaría poder pasar tomar una copa y pasar ardiente velada contigo, si no tienes inconveniente, claro. Me dijo.
La verdad es que eres muy atractiva, pero estás acompañada, y no me gusta interferir en medio de una pareja así por las buenas. No quisiera tener problemas con tu acompañante. No te preocupes por él, estará encantado de que participes con nosotros, creo que le has gustado tanto o más que a mí. Para que lo tengas más claro, somos una pareja que nos gusta practicar el sexo a tres en todas sus variantes, mi compañero es bisex y le gustan tanto las chicas como los chicos, lo pasaríamos muy bien. Su mano ya se deslizaba sobre mi muslo o comenzó a acariciarlo, sus caricias se hicieron cada vez más intensas e iba subiendo hacia la entrepierna. Se me estaba poniendo la polla morcillona, y terminó de ponerse dura cuando ni corta ni perezosa comenzó a acariciarme los huevos y la polla sobre del pantalón. Solemos disfrutar mucho con los tríos, verás como al final te va a encantar. Me está encantando ya, pensé para mí. Quitó la mano de mi polla y tomando la copa me pidió un brindis, tocamos las copas y tras beber un trago, me dijo: Si estás decidido, ¡acompáñame!. Se levantó y yo me fui tras ella, pues me había puesto la polla lo suficiente dura como para que solo pensase en follármela. Movía el culo de forma que parecía estar pidiendo guerra, sabía moverse la muy condenada, tenía unas nalgas rotundas que se le marcaban bajo la fina tela del traje, que transparentaba la sombra del tanga negro que llevaba puesto. Si estaba cachondo, el verla caminar ante mí, ofreciéndome su esplendoroso cuerpo, terminó con las pocas dudas que albergaba sobre si acompañarla o no, se dirigió al guardarropa y yo detrás como un autómata pues no podía apartar la vista de sus nalgas, qué bien movía, la condenada, aquel culo rotundo y hermoso que tenía, aquella visión se bastaba para despertar a un muerto, era digno de ver cómo lo movía, insinuando y provocando. Pues, no sólo yo, que iba tras de ella, tenía la vista fija en cómo se movía, por donde pasaba, todos se la comían con la vista, al final me sentía orgulloso de ir tras una hembra de ese calibre que me estaba pidiendo la acompañase para follar como locos.
Retiramos los abrigos del guardarropa y salimos a la calle, se dirigió a un coche que estaba frente a la puerta y abriendo la puerta trasera, me invitó a subir, entre tras ella y nada más arrancar al coche comenzó a acariciarme la polla sobre del pantalón, mientras me ofrecía su boca para que la besase. La besé y acaricié sus pechos, mientras ella pugnaba con el cierre del pantalón para abrirlo y liberar mi polla, la sacó fuera del pantalón y tras acariciarla con sus manos, me dijo que quería chupármela, me acomodé en el asiento de forma que me la pudiese chupar sin ningún impedimento. Comenzó por pasarle la lengua, desde el prepucio a la base, la lengüeteaba como si fuera un helado, luego comenzó a chupar el capullo. Qué bien lo hacía la condenada, terminó metiéndosela toda en la boca, comenzando a chuparla como un pirulí, desde la base a la punta, cuando llegaba a la punta la exprimía y la sorbía, como si fuese un sorbete, luego se la tragaba toda de nuevo. Estaba a punto de explotar, cuando noté que el coche se paraba, habíamos entrado en un garaje y ni siquiera me había dado cuenta. Se abrió la puerta y su acompañante me invitó a bajar, intente guardarme la polla pero ella no me dejó, no te preocupes aquí no hay nadie, sólo nosotros. Me bajé un poco cortado, pues bajarme de un coche con la polla fuera y goteando a punto de correrme, es algo que no me había pasado nunca, ella se bajó tras de mí y comenzó a besarme en la boca, mientras me acariciaba la polla, su amigo se agachó a mi lado y cogiéndome la polla comenzó a chupármela, cómo chupaba el chaval, parecía que tenía una succionadora por boca, creo que me estaba sacando hasta la médula espinal. Si sigue chupando me voy a correr, le dije a la chica.
Déjalo descansar un poco, que no se corra todavía. Vamos arriba. Me guardé la polla dentro del pantalón como mejor pude y les seguí hasta el ascensor. Nada más entrar en su apartamento comenzaron a desnudarme mientras me iban acariciando y besando por todo el cuerpo. Mientras ella me morreaba en la boca él me chupaba los pezones, me acariciaba la polla, los huevos, las nalgas, luego acercó su boca a la nuestra y comenzamos a besarnos los tres, mientras se iba quitando la camisa el chico se arrodilló ante mí y comenzó a chuparme la polla, ella se desnudaba sin dejar de besarme y chuparme la boca, la lengua, se bajó a mi polla y se la disputaban los dos, ahora chupa uno, ahora la otra. No puedo más, me voy a correr, les dije. Aguanta un poco. Dijo ella, mientras me soltaban la polla, me quedé con la polla dando saltos y goteando, mientras se levantaron y comenzaron un ritual de besos en el pecho, la boca, la cara, la espalda, las nalgas, creo que me besaron y chuparon todo el cuerpo, pero procurando no tocar mi polla, evitando que me corriese. Así nos darás más leche luego. En esto ya habían terminado de desnudarse, mientras ella frotaba sus pechos en mi espalda y acariciaba mis nalgas él me chupaba las tetillas, me pasaba la lengua por los muslos, por todos lados menos por la polla, no querían dejarme correr. Nunca me había pasada nada parecido, pues estaba deseando correrme, si que con el más leve roce de unos labios o de una mano, me hubiese corrido, pero lo evitaban por todos los medios. Ella fue bajando con el masaje de sus tetas a mi espalda mientras me chupaba y me pasaba la lengua, cuando llegó a mis nalgas, comenzó a acariciármelas y abrírmelas mientras metía la lengua buscando chuparme el ojete.
Era una sensación indescriptible, me chupaban y acariciaban por todos lados, incluidos los huevos, pero la polla no la tocaban para nada. Terminaron rotando sus posiciones ahora ella estaba delante de mí chupando mi boca, las tetillas, mientras él se frotaba contra mi espalda, noté como ponía su polla en medio de mis muslos y con la misma me golpeaba los huevos a la vez que acariciaba mi ojete, me abría las nalgas para que la sintiese en toda su extensión, tenía una buena polla y la sabía usar, se notaba que tenían bastante experiencia en este tipo de relaciones, ya me tenía culeando, deseando sentir ese trozo de carne caliente y dura dentro de mí, pero la falta de lubricación impedía que entrase, no sé cuánto tiempo me estuvieron gozando de esta manera; hasta que ella dijo: Vamos a la cama. Entramos al dormitorio era muy amplio con varios butacones y una cama gigante en medio, allí cabía mucha gente, era un dormitorio preparado para las orgías, para disfrutar de los mejores placeres del sexo. La chica se tendió en la cama con las piernas abiertas y nos dijo: ahora me toca a mí, hacedme disfrutar.
Nos abalanzamos sobre ella y comenzamos a chuparla por todos lados, los pechos, los muslos, el sexo, la boca, nos íbamos rotando, pasando de una zona del cuerpo a la otra, a veces coincidíamos en la boca los tres juntos chupándonos e intercambiando saliva. Me tendieron boca arriba y la chica se sentó sobre mi cara, comencé a chuparle el coño, mientras le metía los dedos y le acariciaba las nalgas y el ojete. El chico se puso tras ella y se la metió en el coño, ver su polla entrando y saliendo del coño que me estaba comiendo, me ponía más a gusto si cabe, yo ya chupaba de todo, el clítoris de ella, los huevos de él, al ver que no me retraía sacó la polla del coño de la chica y me la metió en la boca, chupé su polla, mientras la acariciaba a ella, luego se la volvía a meter, la sacaba y la metía en mi boca, así estuvimos un rato, hasta que ella comenzó a moverse más fuerte, notaba sus contracciones y cómo se apretaba contra mi boca, me restregaba su coño en mi cara, mientras le pedía a su compañero que le diese más fuerte, terminó corriéndose en mi boca, con unos jadeos y unas contracciones que demostraban que estaba disfrutando de una corrida bestial, me llenó la boca y la cara con sus jugos, mientras él seguía dándole cada vez más fuerte, no tardó mucho en correrse, podía notar cómo le metía la polla hasta el fondo del coño, cada vez que le echaba un chorro de leche, las contracciones de sus huevos y con qué potencia le llenaba el coño de leche.
Tras la corrida mutua, se dedicaron a hacerme disfrutar, comenzaron a chuparme la polla a dúo, mientras me acariciaban los muslos, me llenaron de saliva la polla, saliva que sentía bajar por mis huevos y llegar hasta el ano, donde unos dedos, se dedicaban a meter dentro, cada vez era más la saliva y más los dedos, me estaban dando un gusto enorme, no sé si por la chupada que estaban dando a mi polla, por la saliva que resbalaba por mis huevos o por los dedos que me habían metido abriendo mi culo, ya era demasiado y no pude aguantar más, me corrí a borbotones, me salían los chorros de leche desde el fondo de mi alma, tenían razón cuando me dijeron anteriormente que así les daría más leche, creo que nunca había disparado tanta leche en un misma corrida. Salían los chorros uno tras otro y no paraba, se peleaban entre ellos para saborearla, se la comían toda, pasándosela de uno a otro con su lengua y lamiéndose la cara mutuamente, pues parte de ella había ido a sus caras.
Qué fenomenal corrida, realmente valió la pena esperar, disfruté con la corrida como nunca lo había hecho, sentía que la leche me salía de la espina dorsal. Tras dejarme seco por completo la chica me llevó a otra habitación, en el centro de ella había una bañera gigante, llena de agua burbujeante, nos metimos en ella y al momento nos estábamos morreando y acariciando, yo chupaba sus pechos, sus labios, su cuello, mientras le acariciaba el clítoris y metía los dedos en su coño, mientas ella me acariciaba la polla, los huevos, dábamos vueltas en el agua abrazados, besando nuestras bocas y acariciándonos.
En esto llegó su compañero y puso su polla entre nuestras bocas, comenzamos a chupársela a dúo, mientas él me acariciaba el culo, abría mis nalgas y me masajeaba el ojete. La chica se sentó en el borde de la bañera y me atrajo hacía ella besándome y pidiéndome que le chupara los pechos y el coño, se tendió hacía atrás dejando su coño abierto ante mi boca, que no me pude resistir a chupar. Su compañero se había dedicado a comerme el culo y lo hacía maravillosamente bien, me abría las nalgas con las manos, mientras metía la lengua y lo ensalivaba estuvo así un rato hasta que comenzó a meter sus dedos en mi culo, primero uno, luego otro, yo seguía comiendo el coño y los pechos a la chica y me decidí a tenderme sobre ella y meter mi polla en su coñito abierto, nada más clavársela levantó los pies y cruzó sobre de mi espalda, en esta postura mi polla entraba hasta el fondo de su coño, pero también me dejaba prisionero a lo que quisiera hacer su compañero con mi culo.
No tardé mucho en sentir que los dedos eran sustituidos por algo más gordo, era su polla que pugnaba por abrirme el ojete y penetrar en mi interior. Al principio, costó un poco e intenté apartarle, pero ella me sujetó mientras susurraba a mi oído: aguanta un poco, que te va a gustar mucho. Sentí un poco de dolor cuando comenzó a entrar, luego comenzó un vaivén lento, un mete y saca súper lento y acompasado que me empujaba a meter mi polla cada vez más hondo en el coño de ella, que no paraba de besarme y decirme cosas al oído: te gusta, siento tu polla en el fondo de mi, notas cómo te abre el culo...
A estás alturas ya lo que sentía era un placer enorme, tan enorme como la polla que tenía en mi interior, que me taladraba ahora con más intensidad y fuerza, cada vez empujaba con más ganas, lo que hacía que yo le pegase unos embates bastante fuertes a ella, que suspiraba, mientras me apretaba contra de ella y como mejor podía frotaba su coño contra mi pubis. No tardé mucho en notar las contracciones de ella, mientras me chupaba y mordía los labios: me estoy corriendo, qué gusto, qué locura, qué placer... mientras yo seguía dándole que te pego y su compañero no paraba de follar mi culo, cada vez lo sentía más adentro, era tanto el placer que me corrí yo también entre suspiros y contracciones, mientras notaba cómo mi culo se abría cada vez más para recibir tan tremenda polla y tanto gusto como me estaba dando. Sin terminar de correrme noté como el chico comenzó un mete y saca más fuerte y sentí como los chorros de semen invadían mi interior, fueron tres o cuatro chorros seguidos, acompañados cada uno de ellos de un empujón que me hacía sentir su polla en toda su intensidad, grandeza y grosor, tenía una buena polla, el condenado, y la sabía usar de forma maravillosa.
Nos desasimos del abrazo y terminamos revolcándonos en el agua los tres, nos enjabonamos mutuamente y en el momento en que consiguieron que se me pusiera la polla dura nuevamente el chico se tendió en el lugar que antes ocupo ella y poniendo los pies en alto me pidió que le follase. Era algo que estaba deseando, una pequeña, pero gratificante venganza después de la sabrosa, aunque en sus comienzos algo dolorosa follada que me había dado hacía poco rato. Sin pensarlo mucho, puse la polla en su ojete que estaba lubricado con el jabón que se había puesto y de un golpe le metí más de la mitad de la polla. Se contrajo un poco por el dolor que le produje, pero luego tiró de mí y cogiéndome por las nalgas, me pidió que se la metiese hasta el fondo, que lo follase con fuerza, con ganas: Dame duro, quiero sentir tu polla en toda su intensidad, fóllame..., mientras la chica se dedicaba a acariciarnos y besarnos a los dos, chupaba su polla, sus pezones, lo besaba en la boca, volvía a sus pezones, su polla, mis pezones, mi boca, así estuvo hasta que el chico le pidió que se subiera sobre de su polla y se la metiese. Se sentó sobre de su polla y se la metió en el coñito, luego se tendió sobre él dejando su culo abierto ante mis ojos, era una invitación irresistible y tras acariciarlo con un dedo y un poco de saliva saqué mi polla de dentro de él y me fui a por ella.
Puse la polla en su ojete y comencé a empujar, costó un poco para que entrará, pues al tener la de él dentro, se hacía más difícil abrirla, cuando entró la cabeza de la polla, dio un gemido que estuvo a punto de hacerme desistir, pero las palabras de su compañero, me obligaron a seguir adelante: dale con ganas, rómpele el culo, le encanta sentirse llena. Y la voz de ella: sigue, hasta dentro, no pares,..., comencé a moverme dentro de ella, primero suave y lentamente, luego con más intensidad, mientras ella se contorsionaba, para sentir las dos pollas a la vez, no tardó mucho rato en ponerse a gemir y contorsionarse como una loca, se estaba corriendo de una forma endemoniada, parecía que le estaba dando un ataque, pero un ataque de placer.
Se corrió ella y nosotros casi a la vez, pues al verla corriéndose de esa manera, tan fuerte y tan violenta, me llevó a correrme sin más dilación, podía sentir cómo me exprimía la polla con su culo, cómo lo cerraba y lo contraía alrededor de mi polla. Desfallecidos nos quedamos dentro del agua unos diez o quince minutos, luego el chico trajo unas bebidas, conectó el jakuzi, nos relajamos un rato y tras una buena ducha me dirigí a buscar mi ropa, la chica salió conmigo y tras ayudarme a buscar la ropa y vestirme me besó en la boca mientras me despedía me dijo: lo hemos pasado fantásticamente contigo igual puede haber otra ocasión. Se puso una bata y me acompañó hasta el garaje, se quedó en el ascensor y me dijo que cogiese el taxi que estaba esperando. Subí al taxi y le di la dirección del hotel sin molestarme en mirar o preguntar dónde estaba, pues, la discreción es lo primero en estos casos y el tener el taxi esperando era síntoma de que lo habían llamado precisamente para que no tuviese que estar buscando uno o deambulando por las calles adyacentes en su busca.
Y así despertó en la mesa del local, con la cabeza apoyada en el hielo desprendido del vaso de ron que pidió.........

Historia de taxi

Al taxista mario lo conocí en un cumpleaños de niños

Mi hermano Leo y su mujer no podían llevar a sus hijos a un cumpleaños de un compañero de clases y me pidieron a mi si podía llevarlos, por suerte ese día no tenía nada que hacer, acepté pensando que me aburriría como loco, con tantos niños jugando, gritando y correteando por doquier.

Llegamos tarde porque mi sobrina como todas las mujeres no se decidía por que ropa ponerse.

Nos recibieron muy bien, los niños se fueron a jugar mientras los mayores nos reunímos en un rincón del living donde estaban conversando unos señores sobre un tal Mario, que había traído a sus hijos, allí se había encontrado con su ex-esposa y en vez de quedarse al cumpleaños se habían ido juntos.

Yo ni idea tenía de quien estaban hablando ya que yo no conocía a los amigos de mis sobrinos y menos a los padres de ellos, pero esos señores que eran menores que yo, se reían diciendo que a esas horas el tal Mario se estaría culeando a su ex-mujer aprovechando que sus hijos estaban allí.

Hasta uno de ellos se animó a decir que Mario la había dejado por puta, porque ella se acostaba con cualquiera y ese señor sin ningun pudor se incluyó entre los "cualquieras" que habían disfrutado de los favores de la señora de Mario.

Pasaron las horas, los niños cansados de jugar y corretear estaban que se dormían, pero Mario y su ex-mujer ni aparecían, hasta que cerca de la una de la madrugada se dignaron a hacer acto de presencia en ese hogar para rrcoger a sus hijos para llevarlos a dormir.

La ex-pareja llegó muy contenta, me imaginé que sería cierto lo que había dicho ese señor y habían cogido por un par de horas por eso se les veía muy contentos pero agotados.

La dueña de casa los convidó con una copa y los hizo sentar frente a mi, nadie nos presentó pero al poco rato vi las miradas de Mario hacia mi persona.

Mientras me miraba, le besaba la oreja a su ex-mujer y le decía cosas al oído, que por supuesto no pude oir de que se trataba, per! o por los arrumacos que le hacía me imagino que sería algo referente a lo bien que lo había pasado disfrurtando ese par de horas o quien sabe que otras cosas le estaría susurrando al oído, a lo mejor le hablaba de él desconocido que estaba frente a ellos.? relatos gay

Ellos podían pensar que yo era familiar, porque el padre de algun alumno supongo que no pensarían eso porque entre ellos se conocían del colegio y de las reuniones de padres.

Me puse nervioso porque pensé que se me notaba algo o tenía algo visible como el cierre abierto y se vería la ropa interior o alguna cosa tenía mi aspecto que al tipo le llamaba la atención y se lo comentaba bajito a ella.

Me puse de pie, me dirigí hacia la cocina para tomar un poco de agua porque los saladitos estaban realmente salados y como excusa para desaparecer de allí me servía.

Bebí muy lento tratando de hacer tiempo para que se fuesen con sus hijos que estaban medio dormidos, pero el tal Mario se apareció en la cocina me saludó, me preguntó si era familiar de los dueños de casa y mientras me preguntaba eso me puso una mano en el hombro como señal de afecto.

Lo saludé, le dije que estaba con mis sobrinos y no pude intercambiar más palabras con él porque en eso llegó su ex a decirle que los niños no aguantaban más y que los llevase a casa.

La mujer se lo llevó fuera de la cocina, en el living estaba "la desbandada" todos se querían ir mis sobrinos también porque habían llegado sus padres a buscarlos.

Estaba sin coche porque el mío estaba en el taller, mi hermano se llevó a lo hijos y como la ex-mujer de Mario vivía en el mismo camino que ellos la llevaron a ella y a sus hijos, quedando Mario libre.

-No te preocupes, yo tengo el taxi abajo y te llevo hasta tu casa.

-Cuánto me vas a cobrar?

-Lo que estés dispuesto a pagar...

Con esa contestación Mario me hizo reir, nos hicímos amigos, bebímos unas copas más en el cumpleaños y luego nos fuímos en su taxi.

Dio vueltas sin s! entido conversando y diciendo cosas como: "Por suerte tu hermano se llevó a la pesada de mi ex", mientras yo pensaba ahora es pesada pero en las dos horas que te la cogiste no era pesada!.

Al rato me llevó hasta mi casa y cuando me bajé del taxi me dio su número de teléfono y me dijo:

-Llamame cuando quieras y nos tomamos unos tragos. me debés el viaje...relatos eroticos

Le agradecí el viaje y entré a mi casa pensando este querrá joda, por qué tanta amabilidad? Como es un tipo de la noche y ve ! a mucha gente en su taxi a lo mejor se dio cuenta de que a mi me gustaban ciertas cosas y pensó a este le voy a sacar plata.

El tipo me atraía no lo voy a negar, yo me acercaba a los cuarenta, mientras Mario andaría por los treinta, tenía cabello y bigote castaño tirando a dorado brillante, no era muy alto, su tez estaba muy blanca porque de día dormía y pocas veces su cara estaba en contacto con el sol.

Como al mes lo llamé invitándolo a venir a tomar la copa prometida y a paga! rle mi deuda por el viaje en taxi.

Aceptó inmediatamente diciendo algo como que me iba a cobrar los intereses por el mes en que no había saldado mi deuda, luego me dijo que vendría la noche que tenía libre en el taxi.

Nos pusimos a charlar mientras bebíamos cerveza, él se quitó los zapatos y se tiró en el sillón alegando que quería estirar las piernas porque se pasaba diez horas sentado en el taxi y tenía el culo chato de tanto tenerlo apretado contra el cuero del asiento.

Como me reí y le comenté: perdí la virginidad gay

-No será para tanto!

-Querés que te muestre el culo! Vas a ver está chato como una tabla.

Se puso de pie e hizo el ademáan de aflojarse el cinturón para luego quitarse los pantalones para demostrarme que era cierto.

-No es necesario.. te creo.

Yo no quería dar el primer paso porque tenía miedo de equivocarme con él, porque a lo mejor me habia dicho en broma eso de pagarle el viaje y todas esas cosas, pero luego que se calmó y desistió de sacarse los pantalones me dijo:

-Veo cada cosa en la calle! Y a mi taxi se suben cada ejemplares! Muchas veces los pasajeros se creen que ando desesperado por sexo y se ofrecen a chuparme la pija si no les cobro el viaje, yo les contesto que si me la quieren chupar les cobro por darles el placer de extraerme la leche.

-Ohhh!!

-No te hagas el boludo!! Algunos aceptan mi oferta y me hago unos pesos extras.

-Yo no te pagaría por hacerte eso!!!!

-Vos me vas a pagar el viaje..., la chupada va gratis, sino para que vinímos a tu depto. sólo a chupar cerveza?

Me puse de pie, lo miré tirado en el sillón con la camisa semidesprendida, por cuya abertura se asomaban unos vellos dorados muy largos...

-Vení sentate al lado mío..

Su mano acarició y luego apretó el lugar donde debía estar su "bulto" el cual no estaba muy grande pero parecía que iba a ser apetitoso por la cantidad que formaba dentro de su mano.

Me acerqué, él colocó mi mano en su pecho, empecé a apretárselo mientras los botones iban cediedno para quedar todo ese matorral espeso ante mi vista.

Mario comenzó a excitarse y al rato sin notarlo me dijo que él necesitaba dinero para comprar condones porque se había olvidado de traer, me puse de pie de inmediato, lo dejé solo sin decirle nada, fui a mi dormitorio y al volver le mostré una caja con 10 condones y le dije.

-Te alcanzan?

-Está bien ! Tengo 29 años p! ero no soy un toro para gastarme todos esos condones en una noche!!!

Lo había dejado caliente con las apretadas de su pecho por eso cuando volví lo encontré semi-desnudo, solamente tenía puesto un bóxer amarillo con su mano dentro sobándose la verga con mucha lentitud.

-Hoy estoy para divertirme y gozar..., no te voy a cobrar nada..., vení chupame algo!

Mario estaba re-bueno acepté su invitación, empecé a chuparle las tetillas, bajé por su estómago desde donde podía ver a unos traviesos pendejos que se asomaban por la parte superior de su bóxer, lo giré sobre el sillón le bajé el bóxer, me puse a oler la raya que había entre sus nalgas, lo giré otro poco para dejarlo boca abajo donde me puse a pasarle mi lengua, lamiendo todo lo que encontré en el camino hasta que logré separarle las piernas para poder llegar a su agujerirto.

-Pará loco! Qué querés hacer! No soy puto para que me la des por el orto!

Ante su protesta seguí adelante, metiéndole la punta de mis dedos ensalivados.

Gemía cada vez más pero no protestaba, le gustaba el agasajo que su culo estaba recibiendo, y lo demostraba con gemidos muy suaves pero muy agitados.

Me puse un condón sin que él se diese cuenta, me monté sobre sus piernas y una vez que su esfínter había cedido le apoyé la punta de la verga sobre su agujero y comencé a metérsela muy lentamente, una vez que él glande hubo pasado, lo demáas le entró sin dificultad.

Protestó un poco, pero su excitación aumentó hasta el grado en que tuve que taparle la boca por los aullidos y rebuznos tan fuerte que dio en el momento en que de su verga empezó a manar un interminable caudal de leche fresquita pero muy caliente.

Cuando terminé de cogerlo me dijo:

-Espero que no lo divulgues, fuíste el primero que me rompió el culo!!!!

Luego agregó que él no era gay, que era muy macho pero que se aguantó para no demostrarme que le dolía y que era un macho que aguantaba de todo hasta el placer inmenso que l! e había dado al sentir que mi pija latía dentro suyo en el momento de largar la leche.

-Mirá Omar, me hiciste disfrutar mucho..., pero fue un desperdicio, mirá mi mano llena de leche, hubiese sido más grato que esta leche hubiese salido detro tuyo y no en mi mano..

Desde ese momento Mario y yo nos veíamos con regularidad cada vez que él necesitaba sentir una verga dentro suyo, porque a los clientes del taxi les cobraba por dejarlos chupársela y a algunos los cogía pero conmigo s! olamente quería que lo penetrase.

Nunca probé su verga dentro mío, era grande pero no tuvo la necesidad de ofrecérmela porque le gustó tanto lo que hice la primera vez que siempre quería repetir lo mismo.

Nunca tocó el tema de su ex-mujer, por eso ignoro por qué se divorció, pero a lo mejor ella se iba con otros porque él no la satisfacía ya que estaría agotado por los clientes que se la chupaban en el taxi.

La última vez que hice algo con Mario fue un tremendo 69 porque él estaba con diarrea y el culo lo tenía muy inflamado por eso solamente nos chupamos hasta que nuestras mandíbulas y lenguas dijeron basta y como no fue suficiente para producir las eyaculaciones como fin de la excitación recurrimos a nuestras manos que hasta que no quedaron empapadas con la leche del otro no paramos.

Luego de eso la inflamación intestinal continuó y por eso me dijo que era mejor no vernos más porque sino iba a terminar sin culo!!

Siempre hace falta un buen pedazo de carne, Mario la enconrtró en el mío, pero lo bueno termina y no lo vi más.

jueves, 24 de abril de 2008

Contacto gay en la oficina

Hace un par de meses me encontré casualmente con Enrique, un amigo que hacía mucho tiempo que no veía. Hablamos del exceso de trabajo que tenía y como me estaba matando el estrés. Enrique me convenció de ir al mismo gimnasio suyo, que queda en el mismo centro empresarial donde tiene su oficina. Este gimnasio es muy exclusivo y para poder inscribirte tienes que ir con un socio que te patrocine, así que él sería mi patrocinador por lo que pasaría primero por su oficina para ir juntos.

Como de costumbre, se me hizo tarde en el trabajo y el tráfico caraqueño no ayudaba. Llegué a la oficina de Enrique pasadas las 7:30 pm. Él estaba revisando unos documentos en la computadora y no había más nadie en la oficina. Esto despertó mi imaginación y me hizo recordar algunas fotos pornos donde aparecen ejecutivos teniendo sexo sobre un escritorio. Lamentablemente Enrique jamás me había parecido bisexual, por lo que no me atreví a hacer insinuación alguna ya que desconocía cual sería su reacción. Enrique apagó su computadora, se paró y empezó a aflojarse el nudo de la corbata y a desabotonarse la camisa. Enrique debe haber notado mi cara de asombro por lo que me explicó que él prefería cambiarse en su oficina dado que los lockers del gimnasio eran muy pequeños y se le arrugaba la ropa. Mientras contaba esto ya se había quitado la corbata y la camisa. Sus pectorales y abdominales eran obviamente el resultado de sus idas al gimnasio. Mi imaginación volaba viendo como se desabrochaba el pantalón, cuando me preguntó si yo no me iba a cambiar. Yo no sabía que hacer, el verlo desvestirse había ocasionado una buena erección de mi verga la cual no difícilmente se podía ocultar.

Mi sorpresa fue mayúscula cuando Enrique se bajó el pantalón y él también mostraba una hermosa verga erecta que buscaba salir del interior. Con una sonrisa pícara se acercó a mí diciendo que tendría que ayudarme a quitarme la ropa.

Yo estaba como hipnotizado mientras él suavemente me iba aflojando la ropa. Se arrodilló frente a mí mientras bajaba mi interior y liberaba finalmente mi verga que estaba por estallar. Enrique tenía acumulada mucha hambre de sexo, ya que se afanaba tragando completamente mis 18cm sin ningún problema. Cuando se incorporó lo tome en mis brazos y nos besamos apasionadamente, nuestras lenguas se entrecruzaban, mientras nuestras manos trataban de no dejar un espacio de nuestros cuerpos sin ser tocado, acariciado, o pellizcado. Mi mano buscaba el trofeo que Enrique guardaba todavía bajo su interior, era algo más corto que el mío pero tenía un grosor que hizo que un escalofrío recorriera mi cuerpo de sólo imaginarlo abriéndose camino dentro de mi culo. Tendría unos 8 cm de diámetro y estaba húmedo de líquido preseminal.

En una mezcla de agilidad y locura, Enrique barrió con todo lo que estaba encima de su escritorio mientras hacia que me recostara de forma tal de dejar mi culo expuesto hacía él. Inmediatamente su lengua se hizo dueño y señor de mi agujero que deseaba intensamente ser penetrado por su gruesa verga. No podía creer que yo estaba siendo el protagonista de lo que tantas veces había visto en fotos, tenía mi camisa a medio desabotonar, la corbata todavía rodeaba mi cuello, y aun tenía una pierna dentro del pantalón.

La lengua de Enrique lubricaba mi hueco para permitir la entrada de uno de sus dedos, cuando vio que yo no tenía problemas en aceptarlo introdujo el segundo. Si no hacía eso sería muy difícil que sus 8 cm de grosor entraran sin hacerme daño. Cuando mi culo ya tenía cómodamente tres de sus dedos, se retiró de mi. Yo sabía lo que venía a continuación, no podía creer que me estaban cogiendo medio vestido sobre un escritorio, y que quien me estaba cogiendo era mi amigo Enrique. Su verga entraba y salía de mi culo transmitiendo todo tipo de sensaciones, al poco tiempo la fuerza de sus penetraciones era tal que estábamos rodando el escritorio. Entre gemidos y gritos de los dos, sentí como Enrique me llenaba con toda su carga de semen caliente mientras se desplomaba sobre mi espalda.

Así quedamos un momento, en silencio pensando en todo lo maravilloso que me acababa de ocurrir. Enrique distrajo mis pensamientos cuando se salió de mi y me pidió que me volteara hacia él. Yo obedecí diligentemente y cuando estuvimos de nuevo frente a frente, Enrique lentamente se agachó hasta que su boca dio a parar sobre mi verga; de nuevo quedé asombrado de su experta lengua, no había un solo pedazo de mi verga y bolas que no fueran recorridos por ella; se la tragó toda y yo empecé a cogérmelo por la boca. Poco a poco al comienzo, y luego acelerando hasta que acabé en su boca. Yo convulsionaba por el orgasmo, mientras él cuidada de no dejar caer una sola gota de semen. Nos abrazamos durante un buen rato, y luego nos vestimos y recogimos el reguero de papeles, lápices, y demás artículos de escritorio que llenaban el piso de la oficina.

Han pasado dos meses desde entonces, y todavía no me he inscrito en el gimnasio. Sin embargo, el estrés ha desaparecido gracias a las sesiones de ejercicios que Enrique y yo hacemos frecuentemente en su oficina.

miércoles, 16 de abril de 2008

el chico del mercedes

A Luís no le gustaba ser mecánico. Sin embargo, nunca le había gustado estudiar y en cuanto finalizó la enseñanza obligatoria decidió dejar los estudios y ponerse a trabajar. Esto no fue tarea fácil, puesto que tampoco le agradaba en exceso tener que levantarse a una hora determinada, cumplir unos horarios, atender unas obligaciones... de tal manera que fue dando tumbos hasta que se encontró con 20 años, sin trabajo, sin estudios y sin un euro en el bolsillo con el que costearse las fiestas a las que era propicio a asistir los fines de semana. Las fiestas para Luís eran sagradas, eso y los tíos. No había tenido ninguna relación seria y no la quería en absoluto, ya que prefería cambiar de partenere sexual cada noche de fiesta e incluso había noches en las que le tocaba repartirse entre dos chicos. Pero ése no era ningún problema para él, si había algo que le gustaba a Luís era tener el cuerpo de un hombre desnudo y con el miembro viril bien erguido entre sus brazos.
Sin embargo, la falta de dinero, un dinero muy necesario en el ritmo de vida que tenía que soportar Luís, le obligó a tener que solicitar un puesto de trabajo a un familiar que tenía un taller de reparación de vehículos de automoción.
Lógicamente, precedido por su fama, al chico le fue muy difícil convencer en un principio a su familiar para que le aceptara, pero tras la intervención en la negociación de la madre del muchacho, no hubo ningún problema para que Luís se incorporara a la plantilla del taller, en calidadde ayudante.

Había que ver a Luís, un chico de tez y cabellos morenos, de 1,80 m de estatura y unos 65 kilos de peso, fibrado, con abdominales marcadas a costa de pasar tardes de ocio en el gimnasio, lucir el mono de mecánico. Aquello sí era ir provocando al personal. Las chicas que pasaban por la puerta del taller se detenían nada más que para mirarlo a él; verle cómo salía de debajo del coche, limpiándose las manos de grasa con un trapo, y levantándose con una agilidad innata, para detenerse después y encenderse un pitillo. Aquello era sensualidad en movimiento. Pero a él las chicas que se detenían le causaban indiferencia, él lo que deseaba era que llegara el fin de semana para dedicarse a lo suyo, para ir a los lugares donde se movía como pez en el agua y ligarse en cinco segundos de mirada y sonrisa intensa al tío más guapo que hubiera allí.
Así era Luís, pero pasaba de salir del armario. Él era feliz con su forma de vivir y no le importaba en absoluto si las vecinas criticaban detrás de la puerta a su paso o le iban con cuentos y cotilleos a su madre. Él era el rey del mambo, los mejores paquetes de la ciudad habían pasado por sus manos y su trasero era ansiado en secreto por medio vecindario que se moría de ganas de tenerlo bien apretado en las palmas de sus manos.

Y todo transcurría así, con monotonía, entre bidones y latas de aceite, gasolina, herramientas y recambios, hasta que llegaba el fin de semana y esa monotonía se convertía en desenfreno y frenesí. Sin embargo, Luís no sabía que lo que pasaría aquella mañana de septiembre, le haría sentirse de una forma totalmente nueva para él y que nunca había experimentado.

Estaba fumando el pitillo de la hora del almuerzo, cuando llegó un nuevo cliente con un Mercedes al que le habían abollado el parachoques delantero y tenía un faro totalmente roto. En principio, todo hubiera seguido su curso normal, es decir, el cliente hubiera introducido en vehículo en el taller, el encargado hubiera tomado los datos, realizado un cálculo aproximado de los daños y un presupuesto aproximativo y, cuando hubiera correspondido se habría procedido a la reparación del vehículo. Pero aquella vez fue distinto. Luís apagaba la colilla en su bota, cuando alzó la vista y observó al dueño del vehículo. El tiempo se paró en aquel momento para él.
El hombre que traía el coche debía de tener unos 32 años, rubio, con un peinado informal pero elegante, gafas de sol, una piel bien bronceada por efecto de los rayos UVA, y un traje de chaqueta y pantalón de color beige claro, que en la zona de los glúteos apretaba algo más de lo normal, dejando a la imaginación el asunto de adivinar, por detrás, un culo bien formado y apretado y, por delante, un paquete como pocos había visto Luís. Se podía percibir perfectamente hasta donde llegaba el extremo de la polla de aquel tío y lo grandes que eran sus huevos. Instantáneamente, Luís sintió un calor asfixiante y un deseo irrefrenable de lanzarse de rodillas a aquel Dios bajado del Olimpo y dar buena cuenta de aquel miembro, que a él se le antojaba bien sabroso y ansioso por entrar en su boca.

Se adelantó al encargado y, sudando por el aumento de temperatura, quiso él hacerse cargo de los datos del conductor, cosa que el encargado tomó como iniciativa. El hombre no se mostró en ningún momento pendiente de Luís y él se sentía un poco decepcionado y dividido entre el deseo de abrir la bragueta de aquel tipo y darse un festín y el comportarse correctamente allí, delante de sus compañeros de trabajo. Optó, irremisiblemente por esta última opción, aunque sabedor de que disponía de sus datos en el albarán y dispuesto a hacer uso de ellos a la menor oportunidad que se le presentase.
Atrás quedaban los chicos que se ligaba en la discoteca y que parecían simples alfeñiques al lado de aquel Adonis imperioso y celestial. Su polla palpitaba a cada latido de su corazón y creía que le iba a reventar dentro del mono de trabajo, pero logró contenerse.

Cuando el dueño del Mercedes salía para marcharse, Luís lo acompañó hasta la puerta del taller y allí, al darle su mano y notar esa fuerza y esa virilidad que rezumaba por todos los poros aquel tipo, notó que el hombre le pasaba algo parecido a una nota en un papel y él la guardó en un acto reflejo en el bolsillo. El hombre se marchó y Luís, que parecía todavía un poco alelado se dispuso a descubrir qué era aquello que le había entregado el hombre misterioso del traje.
Lo abrió nervioso, casi sin atinar y descubrió unas señas, nada más, una dirección y… detrás una hora, las 19:30. Luís supo instintivamente lo que debía hacer. Cuando terminó su horario laboral marchó a casa, se duchó, se vistió con aires modernos pero también algo elegante y se puso perfume. Se había puesto su traje de faena y salía de cacería. Esa noche Luís viviría la mejor noche de pasión que había vivido en sus 20 años.

La dirección le llevó a las afueras y lo prefirió. Cuando dio con la calle y el número descubrió un moderno chalet de tres plantas, equipado con la última tecnología en seguridad. Llamó al videófono y le sorprendió ver que atendía la llamada el mismo tipo del taller, ataviado con un batín que parecía de seda, en colores verdes y pardos y le abrió la puerta con total cordialidad y como si Luís viniera a visitar a un amigo de toda la vida. Al entrar, pudo observar que el nombre de su anfitrión era Adrián, pues lo leyó en la placa de la puerta. Una vez dentro, observó una casa lujosa, aunque austera en su decoración, más bien tirando a oriental, aunque combinada con detalles mucho más occidentales. Avanzó hasta lo que le pareció un salón y allí, sentado en el sofá, con la pierna cruzada de tal manera que dejaba apenas entrever que no llevaba ropa interior y dos vasos de whisky con hielo, uno en cada mano, le esperaba el hombre que le haría vivir unas horas extremadamente ardientes a Luís.

Adrián tomó por la muñeca al muchacho y le hizo sentarse a su lado en el sofá. Él también se sentía muy excitado y algo ahí abajo empezaba a dar muestras de ello, levantando ligeramente la tela de la bata en esa zona.
Luís no podía esperar más, la situación le ponía tanto que decidió no esperar más. Se tomó el whisky de un trago y se lanzó a besar a Adrián.
Los labios ardientes de ambos se unieron en un largo beso, mientras sus lenguas jugaban y tonteaban en sus bocas. A este beso apasionado le siguió otro y luego otro, hasta que Adrián cedió ante el ímpetu de Luís y se dejó caer hacia atrás, de tal manera que quedaron tumbados uno sobre el otro.
Los besos en la boca continuaron con otros, por parte de Luís, en el cuello de Adrián, que notaba la presión que ejercía sobre sí la polla erguida del joven. Aquellos besos, aquellos mordiscos suaves y cortos en su cuello, excitaban de tal manera a Adrián que sintió un escalofrío en todo su cuerpo y no podía evitar unos pequeños gemidos de placer.
Luís tiró del cinturón de la bata y éste cedió suavemente. En unos segundos, Adrián se encontraba totalmente desnudo y a merced de su captor, aunque provisto de un buen arma de defensa.
Luís fue bajando y besó el pecho de Adrián, sus pezones, los mordió, bajó por su abdomen, al ombligo, y cuando llegó al punto clave no pudo evitar proferir una exclamación de asombro al comprobar que su amante estaba enormemente dotado. No tardó en abrir la boca y meterse aquella polla que pedía a gritos que la mojaran bien con saliva. Luís lamía la polla con su lengua, despacio, arriba y abajo, luego más rápido. Se metió los huevos de Adrián en la boca, los lamió, los besó. No quería nunca más separarse de aquella polla que le iba a hacer tan feliz.
La lubricó bien con su saliva y contempló que era tan grande que no le cabía entera en la boca. Luís pajeaba a su compañero con los labios, imprimiendo más ritmo a intervalos y provocando en Adrián un placer que éste demostraba retorciéndose de gusto y que delataba un hilillo de baba que le caía por la comisura de los labios.

Adrián se levantó de golpe y como un animal en celo arrancó literalmente la camiseta de Luís y le quitó los pantalones, dejándole nada más el slip. El chico quedó de pie y el otro sentado. Adrián admiró el cuerpo del muchacho y sintió un deseo que no podía, que no quería, frenar. Luís tenía un cuerpo perfecto, bien fibrado, marcando músculo pero sin exagerar, y el slip revelaba que también iba bien servido.
Sin pensárselo, Adrián comenzó a morder la verga del muchacho sin quitarle el slip, mientras le pellizcaba los pezones con los dedos. Luís sintió que la adrenalina fluía por todo su cuerpo y se quitó el slip, dejando a la vista su hermosa y gran polla, que Adrián se metió inmediatamente en la boca, dispuesto a comérsela entera. Cómo le gustaba tragarse la polla de aquel chico que estaba tan bueno. Su capullo rosado le incitaba a pasarle la lengua y él lo hacía sin detenerse, una y otra vez, encogiendo a Luís del gustazo.

De repente, Adrián se levantó y llevó a Luís a la alfombra blanca que presidía el salón. Allí se tumbaron los dos, ambos con la verga bien erguida y dura y se colocaron de tal manera que ambos podían comerse la polla del otro, sintiendo el placer más inmenso e intenso que se puede sentir. Estaban hambrientos, querían comer polla y no se hartarían jamás. Al rato, Luís se puso en pie y Adrián, de rodillas, tomó el culo del muchacho y, separando las nalgas con las manos, introdujo la lengua en aquel escondido agujerito que muy pocos habían podido disfrutar.
Mientras Luís se pajeaba, Adrián fue trabajándole el culo, ensalivándolo bien y primero introduciendo un dedo, luego otro, para finalmente poner al chico a cuatro patas y hacerlo suyo totalmente. Tuvo que entrar en el culo del chico muy despacio, debido principalmente al tamaño de su verga. Pero una vez que lo penetró, el culo hambriento del chico recibió la polla hasta el fondo. En aquel dilatado agujero le cabían hasta los cojones. Empezó de manera suave y siguió con un ritmo más rápido, empujando con fuerza hacia dentro, tomando y haciendo suyo el cuerpo del muchacho, fundiéndose ambos en un solo cuerpo, un placer compartido.
Mientras sentía la enorme polla de Adrián en su interior, Luís se pajeaba enérgicamente. En un momento determinado, Adrián sintió que no aguantaría mucho más y sacó su polla del culo de Luís, le hizo arrodillarse y se corrió en la cara del chico, que sintió un gusto inconmensurable al notar la leche caliente del hombre correrle por las mejillas para acabar en su boca, relamiendo aquel néctar reservado sólo a los dioses.
Una vez terminado, Adrián se puso de rodillas y, poniendo de pie a Luís, se metió su polla en la boca y le pajeó y le acarició hasta que el muchacho se estremeció de arriba a abajo y vació su cargamento lechoso en el interior de la boca de Adrián, que quiso tragarse hasta la última gota.

Ambos, tras haber gozado como nunca, se unieron en un abrazo y se quedaron dormidos en la alfombra blanca, en la que resaltaba aún más su piel morena.
Pasadas unas horas, Luís abrió los ojos y se giró para volver a abrazar a su adorado amante. Sin embargo, se llevó una desagradable sorpresa al comprobar que no había nadie a su lado. Todo estaba oscuro y se sintió un poco desorientado. Intentó levantarse y se dio cuenta de que se hallaba vestido. Se incorporó y buscó a tientas un interruptor que encontró en un lugar que le resultó familiar. Encendió la luz y lo que descubrió le pareció tan absurdo que no podía dar crédito. Estaba en su habitación, en su casa, en pijama. Un sentimiento extraño de desasosiego y confusión le embargó. Miró el despertador, marcaba las 4:30 de la mañana. Volvió a sentarse en la cama y empezó a pensar. ¿Qué había pasado? ¿Lo había soñado? ¡Era imposible! Fue a tumbarse de nuevo y entonces se dio cuenta de que algo debajo de la almohada asomaba por un filo. Era un pequeño papel, como una tarjeta, con una dirección y detrás una hora: las 19:30

Mi amigo me usó

Me llamo Carlos, tengo 18 años y lo que voy a contaros pasó hace un año.

Mi mejor amigo Daniel era en pocas palabras el hombre perfecto, con cuerpo perfecto y una personalidad perfecta, aparentemente heterosexual. Nuestra amistad empezó normal, al cabo del tiempo terminamos muy unidos y yo para ese entonces ya me había enamorado.

Una vez mi hermana se rompió la pierna y mi familia estaba haciéndole compañía en el hospital, por eso estaba yo solo en casa, así que para matar el tiempo llamé a Daniel para poder jugar o ver una película. Mis padres ni siquiera iban a pasar la noche aquí.

Esa noche todo cambió entre Daniel y yo, supongo que ya me lo esperaba porque ya no era una amistad normal. Cuando por fin nos fuimos a acostar eran como las 2 de la mañana y nos pusimos a ver una serie de televisión cuando sin pretexto alguno Daniel me pidió un masaje de pie. Yo me reí y acepté sólo con la condición de que el hiciera lo mismo al mismo tiempo. Él accedió. Me pasó su pie y lo puso en mis piernas lo cual hice yo también. Fui acariciando la planta del pie lentamente, tocando dedo por dedo, sintiendo los vellos que tenía en parte superior del pie… Yo sentía cosquillas pues él me estaba acariciando el tobillo. El hacernos solamente "masaje" se convirtió en una competencia de a ver quien llegaba mas lejos, pues el ya no estaba masajeando mi pie si no que estaba en mi pantorrilla, la recorría con tal suavidad que me daban escalofríos. Para ese entonces yo ya tenía una erección realmente notable. Supuse que no terminaría en ese momento así que decidí arriesgarme mas y acariciar su muslo (los dos estábamos en boxers).

Daniel jugaba fútbol en el equipo de la escuela entonces se podrán imaginar las piernas marcadas y las nalgas que tenía… al pasar mi mano por su músculo pude sentir como se contraía en mi mano. Después de unos 10 minutos de tener mi pierna en el aire me cansé de estar haciendo fuerza así que le dije a Daniel que ya estaba cansado. Su reacción me impactó, dejó recargar mi pierna en su entrepierna, lo cual me dejó sentir su erección. Me quedé impactado, no podía creer lo que estaba pasando y aun así me lo creía y era algo que anhelaba ya desde hacía tiempo, tendré que decir que me entró duda al principio.

Así que no lo pensé más y agarré su mano, la jalé y la dejé sobre mi paquete delicadamente. Él empezó a palpar con cuidado por encima de la ropa. Pude sentir una extraña sensación de excitación y nerviosismo al mismo tiempo, así que nos fuimos a acostar a mi cama y nos pusimos las cobijas, él por abajo y de espaldas a mí, agarró mi pene y como pudo me bajó los boxers. Su mano estaba fría. Acercó sus fuertes y marcadas nalgas hacia mi pene y pude sentir piel con piel algo que jamás había experimentado. Insinuándome que lo penetrara, entré en duda y me negué diciendo que no sabíamos lo que hacíamos. No me insistió pero no soltó mi pene, por entre las cobijas se empezó a escurrir quedando a la altura de mi paquete, supuse lo que iba a hacer y me subí un poco. Tomó mi pene en su mano y me la empezó a chupar. Me quedé sorprendido, me volteé a ver su cara y tenía los ojos cerrados, tenía una cara de excitación preciosa.

Cerré los ojos y me dispuse a darme cuenta del placer que se siente cuando te hacen sexo oral. Unos 2 minutos después se acomodó de tal forma que tenía su pene frente a mí, él seguía chupando mientras que acariciaba mi abdomen y mis nalgas, agarré su pene lo vi.
- Haz lo mismo que yo- me dijo.
Abrí la boca y me lo metí despacio, quería saborearlo todo, un sabor a hombre excitado. Era tan grande que no me cabía en la boca, me lo saqué un momento para admirar todo el paquete, no sólo el pene, si no los testículos también, el espacio que hay del pene al ano, las nalgas, sus vellos… Agarré un testículo y lo empecé a palpar, lo acariciaba y lo lamía, agarré su pene de nuevo y me lo metí a la boca por segunda vez, esta vez saboreándolo mas, mientras con mis manos acariciaba sus nalgas y sus testículos, su ombligo, las entraditas de la entrepierna, los muslos,… No podía creerlo, tenía un 69 con la persona a la que amaba y con la que mas confianza sentía.

Después de un rato de tener el 69 y darnos placer Daniel me quitó su pene y se empezó a masturbar hasta que tuvo un orgasmo y vi como su semen salía a chorros. Agarré un kleenex y lo limpié queriendo saborear el semen pero no lo logré, se quitó de la cama y se acostó en la suya dejándome a mi a medias de acabar. Me enojé, me fui al baño y decidí acabar por mi cuenta. Llegué a mi cuarto de nuevo y me dormí.

Al día siguiente teníamos un silencio incómodo, nadie decía nada, lo saludé y me empezó a echar su historia hetero.
- Yo no soy así, cometimos un error, no lo podemos repetir, es algo de una vez en la vida.
Después de eso accedimos a no recordar lo sucedido y contar lo que habíamos sentido.
No pude aguantar y decirle que me había quedado con ganas de más. Me sonrió y me admitió lo mismo.

Esta vez ya lo teníamos planeado, subimos los dos a mi cuarto, antes pasé por una crema al cuarto de mi mama y nos acostamos de nuevo. Nos adentramos en un 69 por segunda vez, el cual duró más. Al cabo de un rato me dijo que ya quería que lo penetrara. Me pasó la crema, él se puso en 4 patas y pude ver su ano rodeado de vellos. Le puse un poco de crema en el agujero y yo me puse en el dedo. Lentamente le metí el dedo índice, tenía mi dedo dentro de él y pude sentirlo por dentro. Se sentía caliente y húmedo pero indescretiblemente delicioso. Saqué mi dedo, agarré mi pene, lo humedecí con crema, acerqué mi pene a su ano y me busqué camino en esa apretada cavidad. Pude sentir sus gemidos de dolor, lo cual me hizo dudar. No hice caso y seguí metiendo poco a poco pues sabía que también era su primera vez. No llevaba ni siquiera la mitad cuando él empezó a gritar, yo me espanté pero no quería dejarlo a medias así que lo metí mas, mas, y mas hasta que me di cuenta de que mi abdomen estaba pegado a su espalda. Nos quedamos así un rato hasta que se acostumbró. Medité y concentré mi mente en sentirme adentro de mi hombre. Sentía una presión en el pene que era placentera, lo saqué un poco y lo metí, él gemía de placer y eso me excitaba demasiado, estaba haciendo el amor.
Comenzamos con un ritmo de principiantes pero al cabo del tiempo me pedía más fuerte y más rápido. Yo con mis embestidas lo agarraba del culo y veía cómo sus nalgas se tragaban a mi pene y después lo escupían, pude sentir como Daniel apretaba sus nalgas como por temor a separarnos. Esa visión me hipnotizó. Mis manos pasaban por su pecho, por su abdomen, por sus axilas, por sus brazos, por su cuello,… quería tocarlo todo pues éramos una única persona en ese momento. Daniel seguía en 4 patas, el tiempo pasaba y yo seguía penetrándolo y él seguía disfrutando, pues es algo único. Al cabo de un rato sentí el maravilloso momento del orgasmo. No lo dudé mas y me vine en él con un grito de placer. Había sido el mejor orgasmo de mi vida.

Daniel se quedó acostado un rato boca abajo con una pose que me volvió a erectar el pene. Ya sabía lo que venía. Me acarició el cuerpo, me puso de espaldas, agarró la crema y sin siquiera estimularme el ano me metió su pene, no de golpe si no lento, demasiado lento, como sin querer hacerme daño. El dolor era indescriptible al principio, me dolió tanto que quería suspender todo pero me aguanté, pues quería disfrutar y dicen que después de un rato el dolor pasa a un dolor disfrutable, a un dolor delicioso. Daniel chocaba contra mi provocando ese clásico ruidito obsceno, el cual era música para mis oídos. El tener a una persona dentro de ti es una experiencia indescriptible pues te fusiona con alguien mas. Al paso del tiempo me cansé y preferí arrodillarme pues la pose de 4 patas es un poco incomoda. Al arrodillarme Daniel me rodeó con sus brazos, yo de espaldas y el de frente. Con su pene aún dentro de mi, me abrazó con una ternura y con una pasión que quería que ese momento no se acabara jamás. Sin soltarme y aún en sus brazos siguió el mete y saca moviéndonos al mismo tiempo. Empezó a besar mi cuello y pasar sus manos por mi pecho, acariciaba mi pelo y tocaba mis mejillas suavemente, luego metía su dedo en mi boca y después él se lo chupaba. Estábamos empapados en sudor. Cerré los ojos y pude sentir chorros y chorros de semen caliente entrando con fuerza dentro de mí. Cuando por fin retiró su pene sentí un vació en mí, como si lo quisiera tener dentro todo el tiempo. Estábamos cansados, nos acostamos y nos abrazamos.
No se arriesgó a darme un beso, él sólo quería sexo.

Después de aquello dejamos de hablarnos y si lo hacíamos era para usarme, pues después de esta experiencia pasaron otras 2. Después él consiguió una novia y me dejó.

Lo amé y aunque lo que tuvimos arruinó nuestra amistad no me arrepiento de nada.

Mi fucker friend

Con el paso del tiempo y proximo a cumplir mis primeros 40 años (uy como pasa el tiempo) el sabor de la vida se hace cada vez mas dulce. A medida que avanzas en ella te das cuenta que lo unico que tiene importancia es la experiencia que has acumulado en ella. Es decir que al fin y al cabo solo somos eso: "la experiencia que llevamos dentro".

Cuando era un adolescente y en mi tierra latina se veía muy mal el que fueras gay, me costaba mucho asumir mi gusto por los chicos, y a decir verdad que me lo pasaba muy bien con ellos en mis juegos eróticos y el descubrir la transformación de sus genitales, que cada vez se hacían más grandes y se llenaban de vellosidades. En este caso el que se llevaba la palma era Leonardo el hermano de un compañero de clase que con 12 años ya apuntaba maneras para hacerse un hombrazo y cuyo desarrollo físico iba a pasos gigantes. Siempre fué mi preferido porque a pesar de que hacíamos muchos juegos eróticos en grupo, cuando se trataba de algo más intimo siempre me buscaba a mi para hacerlo. Fué mi primer fuckerfriend. Además tenía una sensualidad tremenda que irradiaba desde sus ojos hasta la punta de los pies. Creo que gracias a él me enganché al deseo de sentir cuantas veces mejor mi verga en una buena mamada. Tenía un arte para hacerlo que me ha sido dificil volver a encontrar en mi vida erótica y de cruising un tío, o tía que la chupe como él.

A lo largo de mi vida he valorado mucho el sentido de la Amistad y sobre todo con mis amigos heteros. Un respeto siempre es lo primero. Muy pocas veces tuve el atrevimiento de traspasar esa fragil barrera entre la amistad y el ligue erótico, aunque en muchos casos ganas no me faltaban, pero si te atreves tienes que estar muy seguro de querer perder un amigo, pero para darle rienda suelta alos deseos ya tienes el mundo del cruising. Esta inccreible moda del aquí te pillo,aquí te mato, es otra historia de la cual hablare en otro momento.Hablando de Leonardo, nunca perdimos nuestra amistad aunque con el paso del tiempo nuestra relación erótica no pasó a mayores ( o sea follar ).

Pasada mi adolescencia y ya en mi vida ejecutiva tuve un amigo hetero Carlos (mujeriego empedernido) que se convirtió casi en mi sombra intima. Tanto era el caso que muchos se atrevieron a catalogarnos como parejas de hecho. Lo más importante de toda esta historia es que a él no le importaban las habladurías de la gente y siempre fué fiel ( y aun sigue siendolo) a nuestra Amistad. Un día de juerga terminamos en casa de un amigo gay que juraba que Carlos era mi pareja y que yo me lo tenía bien guardado, nos quedamos hasta el amanecer y bailamos abrazados como dos enamorados y acostados completamente desnudos sin hacer nada (qué noche perra para mi, pero fué bonita). Gracias a eso descubri la generosidad intima de mi amigo por la que muchisimas mujeres se peleaban. Además de ser supremamente guapo (el chico de la fot se parece mucho a El, por eso la pongo aqui) tenía una buena carne para alimentar a sus novias y amantes. Snifff. Si otras supieran de aquellos momentos de mi falsa gloria seguro que se hubiren muerto, de la envidia por supuesto!.....

Esta historia continuará en otro momento en la sección de Relatos