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viernes, 18 de diciembre de 2009

A cuatro patas


Yo estaba a cuatro patas en el sofá mientras un niñato de no más de diecinueve años, pero si muchos más centímetros de longitud y grosor, estaba de pie detrás de mí regalándome una de las mejores folladas que me han regalado en mi vida. Primero me follaba muy despacio, muy suave y de repente embestía con fuerza acelerando el ritmo. Cuando me había pegado varias clavas, volvía a suavizarlo… Su amiguito primero observó la escena desde la distancia mientras se regalaba el mismo algún que otro meneo en el manubrio, cuando se hartó de ser voyeur, decidió convertirse en parte activa del trío y me metió la polla en la boca. Entera y de una vez, salvajemente y con la misma fuerza que su amigo me partía el culo, el decidió partirme de nuevo la garganta. De repente me sacó el rabo de la boca y pensé que iba a correrse, pero lo que hizo en vez de eso fue empezar a pegarme pollazos en la cara. Me daba con su glande en los mofletes, en los labios, en la lengua, que yo la sacaba con la intención de recuperar aquella enorme arma para seguir deleitándome con ella. Restregaba su glande por mi barba, me volvía golpear con él. Yo estaba en estado de éxtasis.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Ante todas las adversidades


El amanecer la sorprendió dolorida y apaciguada después de una noche agitada que la tuvo como protagonista y que, ante el flagelo del tiempo, pensó que tenía muchas chances de convertirse en inolvidable.
Miró alrededor y las luces tenues de un cuarto de hotel le recordaron que seguía caminando por las profundidades de lo prohibido, de lo no perdonado... giró su cabeza y pudo contemplar la tierna figura de su amor que dormía descansando de los instantes en que la pasión les robó el aliento. Su rostro angelical y dulce le hizo estremecer el alma, le recordó lo mucho que amaba lo que ese cuerpo desnudo desmayado a su lado tenía en su interior.
Todo fue tan rápido que aún no podía salir de su asombro... una noche, dos almas lastimadas, dos círculos que se cierran, dos vidas que se unen en un instante, dos cuerpos que encuentran la dicha en un roce, dos corazones que por fin se animan a romper las cadenas, a escapar de lo convencional... a perderse en lo no permitido.
Sentir su aliento, tocar su piel, hablar con su alma... se había convertido en un momento en algo esencial para su vida... era como el sol, como la lluvia en una tarde que arde, como la vida misma, como el aire pleno de la primavera... Era mirar sus ojos y morir de amor; era pensar en sus secretos y entrecortar los sueños, era rozar su cuerpo y desarmarse por dentro; era encontrar su boca y amar en silencio... siempre con miedo, siempre en secreto.
Estar a su lado ya era una obsesión, mirar con sus sentimientos, adueñarse de su vida, encontrar la paz con un segundo de su compañía... Y no se atrevía, no se permitía que dos mitades tan iguales, tan prefectas... se amaran algún día... No era el tiempo, no eran las ganas; eran las miradas, eran las palabras, eran los desprecios lo que impedían que sus almas fueran una.
Y sufría...
Sufría los desplantes, los deseos de aprisionar su alma y no dejarla escapar, las ganas de guardar sus sueños y sin límites hacerlos realidad, las ansias de ver la felicidad en su rostro, de que sus actos hicieran su vida radiante, de que nunca más una pena atravesara su camino ni siquiera para espiar...
Y sufría...
Sufría las burlas del destino; las llegadas tarde, los rumores de un amor clandestino, la alegría fingida que le hacían pensar que alguien más podía acceder a sus besos, a su corazón...
Y sufría...
Sufría los celos que le taladraban el alma, que le herían la calma; celaba sus noches en vela, sus salidas sin destino fijo, sus sonrisas cómplices, sus comentarios divertidos, sus palabras llenas de intención: llegaba a la locura con sólo imaginar su cuerpo con otro que no fuese el suyo...
Y sufría...
Cuando iba, cuando venía; cuando se despedían y su sonrisa le recordaba que era algo inalcanzable, que la idea de unirse estaba más lejana que Júpiter o Marte... cuando no se veían y la sangre le temblaba por el temor de que le hubiese ocurrido algo malo, cuando escuchaba su voz y no podía imaginarse otra cosa que sus susurros en la oscuridad jurando amor eterno.
Todo fue tan rápido... una noche de verano, sus pieles fantásticas unidas en una melodía de amor que ya no se podía ocultar, que ya no se podía callar... Un sinfín de miradas seductoras que fueron cayendo como lluvia de estrellas, que ya no permitieron que se mintieran más... Una noche y el cielo por fin escuchó sus plegarias regándoles la dicha de un amor original que nada pedía ni nada ocultaba ya...
Y de repente todo fue una fiesta: alegría, placer, felicidad, ternura... todo mezclado en noches donde no podían dejar de hacer el amor ni un segundo... Todo era excepcional, todo era emoción, excitación... una mirada y sentir que el cuerpo explotaba de amor; sólo un beso y darse cuenta de que nada separaría sus vidas; sólo un gesto para encontrar el cariño en unos ojos empañados de satisfacción.
Pero todo seguía siendo prohibido... El amor estaba dispuesto en todo momento, pero era inaceptable... Y allí comenzaron los juegos, las doble vidas, las apariencias de la gran amistad para amarse en secreto; las mentiras para poder verse; los engaños para poder sentir aunque fuera un segundo su voz por teléfono... El vivir sólo de noche cuando todo estaba oculto y morir por la mañana cuando la claridad vislumbra todo; hasta los grandes amores... Los sufrimientos por no estarse permitido una demostración de afecto, una mirada indiscreta sin que los rechazos fuesen inminentes... y los problemas con la gente querida, las incomprensiones que sin necesidad llegaban a puntos iretornables en que ya era imposible razonar, cuestiones del corazón que ya casi no les permitían respirar, que ya no podían destrozar más sus ilusiones... Los rechazos absolutos, los comentarios maliciosos que sólo dejaban a su paso heridas sin razón, sin recapacitación.
Sus vidas eran una sola, pero ante el mundo no se pertenecían, eran separaciones tajantes de dos personalidades distintas... Todo era desprecio, todo era dolor... sus ojos sólo sabían desprender lágrimas, sus pechos sólo podían cobijar palabras de odio de gente amada; desilusiones tan duras que sólo podían olvidarse con la muerte... Pero a pesar de todo, su amor seguía en vilo y se mantenía intacto, permanecía de pie ante los fuegos de la incomprensión...
El despertador sonó y se apresuró a desactivarlo antes de que los oídos de su amor notaran el ruido y abandonara su hermoso sueño... Miró al techo y pensó en los miles de cuerpos que en aquella cama encontraron consuelo... Pensó que la vida era demasiado complicada como para complicársela aún más con "caprichos raros"; pensó que ya había sufrido bastante como para seguir haciéndolo, que quizás sería mejor para su vida que volviera a ser la de antes... se ahorraría las terribles explicaciones, las discusiones, los olvidos, los "adioses", las decepciones. Sería una persona más, sin nada que temer, sin nada que esconder... Viviría como todos: triste y con el corazón roto; pero como todos al fin. Quizás así se sentiría menos culpable, más "como todos".
Si, seguramente sería como todas... Y eso estaría muy bien...
Sintió su cuerpo moverse, giró su cabeza para observar mejor: se encontró con unos ojos radiantes que llenaron de luz el cuarto y¡ su alma, sin disimulos; con una sonrisa espléndida que dejaba caer la satisfacción de una noche de amor... Sus pensamientos se esfumaron cuando esos brazos rodearon su cuerpo y una vocecita chillona le dijo: "Te amo" al oído... ¿Para qué engañarse si ahí estaba todo lo que quería? : estaban esos ojos que llenaban de claridad su oscuridad, esa boca que robaba sus mejores besos y recorrían su infinito sin pedir permiso; esa piel que le era irresistible y le recordaba que aún tenía vida... y que a esa vida sólo la podía vivir a su lado... Ante cualquier mirada, ante cualquier comentario; ante cualquier rechazo... ante todas las adversidades...
- ¿En que pensabas, amor?.
Miró su mirada enamorada, sus gestos tiernos, su sonrisa preciosa y respondió...
- En que te amo, mi amor...

sábado, 2 de mayo de 2009

El sueño


Vestía pantalón vaquero ceñido, camiseta azul de alguna marca vaquera y una camisa entreabierta. Su aire juvenil era insultante, todo relucía en él. Sus labios gruesos y rojizos ocultaban una dentadura perfecta cuando callaba, y su peinado mostraba un cabello sano y fuerte. No tenía un cuerpo musculoso, ni siquiera atlético, pero me lo imaginaba desnudo y pensaba que el mismísimo Miguel Ángel lo hubiese querido como modelo y amante.

Al no parar de mirarle, se dio cuenta de mi excesivo interés en él, pero no parecía incordiarle. Cada mirada mía me lo devolvía con una mirada suya sin ápice de timidez, cosa que yo sí tenía y me impedía mantener la mirada más de dos segundos seguidos. Intuí que no era chico de relaciones con un treintañero, se notaba que no tenía necesidad de experimentar con maduros y que sus coetáneos le bastaban para disfrutar del sexo y la vida.

No obstante, el pensamiento es libre, y el pensamiento sexual... salvajemente libre. Por eso, mientras el tren corría por las vías destino a Sevilla, mi mente viajó por su cuerpo desnudo, y mi boca exploraba y humedecía su cuerpo caliente y suave mientras sus jadeos amenizaban el silencio de una imaginada habitación de hotel. No hay nada más lúdico que unos labios gruesos masculinos, y mi boca almorzaba y cenaba los suyos, uniéndose al festín unas lenguas juguetonas incapaces de salir de su cautiverio. Mientras, mis manos se deslizaban por su cuerpo fibrado, conquistando cada rincón erógeno de su cuerpo.

Su culo era dulce, carnoso y apetitoso; mis manos no paraban de apretarlos fuertemente y acariciarlos con suavidad. Descubrir su polla fue como vislumbrar América, no me lo imaginaba tan bello, tan grande y tan perfecto. Una polla de las que dan ganas de chupar sin parar, aunque duela la boca, porque la excitación es más poderosa que el dolor cuando dos cuerpos deciden disfrutar mutuamente de sus frutos.

Me imaginaba al chico pasivo, y penetrarle resultaba en mi fantasía fácil y placentero. Me bastó humedecer con saliva su puerta de entrada para que mi polla entrara a placer. Quiso hacerlo apoyando sus piernas sobre mis hombros, de forma que tenía su boca cerca para no parar de besarle en cada embestida mía. Él se pajeaba con fuerza mientras, y su rostro de excitación con la mirada perdida aumentaba mis ganas de hacerle disfrutar de lo que podía ofrecerle. Quería que viese que mi cuerpo de treintañero era capaz de llevarle a lo más alto, para que así la próxima vez que uno de los míos le mirase con deseo en un tren, tuviese la opción de verse correspondido por un chico de 19 ó 20 años recién llegado a la vida.

Todo lo narrado transcurrió mientras el tren se dirigía a Sevilla, y el altavoz me despertó de mi sueño al anunciar la llegada a Santa Justa. El chico se levantó para coger sus cosas y por fin pude observarle de pie. Me coloqué detrás de él y mi boca, a pocos centímetros de su cuello, a punto estuvo de adentrarse en él para iniciar lo que en sueños habíamos hecho él y yo, pero la realidad siempre frena los sueños, y el chico bajó del tren perdiéndose entre el gentío para siempre....

martes, 17 de marzo de 2009

Yahora qué?

Y ahora qué?.

-¿Qué de qué?.

-Pues eso, que..¿qué hay de lo nuestro?.

-¿Lo nuestro?.

-Que sí, hombre. Que sabes a qué me refiero... Lo nuestro. Tú y yo. ¿Que qué vamos a hacer?.

-No sé. No quiero rallarme nen...esto...tío.

-Pero ¿te estás rallando?, ¿por qué niño?.

- No sé, es raro. Hacía tiempo que no dormía tan a gusto con alguien.

-A mí me ha encantado, en serio, y eso que me suele repeler el dormir con alguien así de primeras.

-Pero, si me dijiste que te encantaría dormir abrazado a mí.

-Ya, pero sólo contigo.

-Va, ¿qué tópico?. No me gustan los tópicos. Me parece que te lo dije anoche.

-No sé… creo que eres un tío que merece la pena.

-Sí, que soy una persona que te puede servir quieres decir ¿no?. Con mucha escoria te habrás cruzado tú... ¿Cómo sabes que soy válido si sólo me has probado una vez? ¿Válido para qué? Para ti, para sentirte bien contigo...no te confundas con los abrazos, a veces nos enamoramos más de los abrazos que de las personas.

-Bueno puede ser, pero... no sé.

-A ver...Dame un beso.

-¿Qué?

-Lo has oído perfectamente. Que me des un beso. Hace seis horas que no me das uno.

-Pero... si te hartaste anoche, me dijiste que parara, que tenías los labios ensangrentados de tanto que te los mordí.

-Ya, pero quiero repetir. No sé si son válidas las personas hasta que me besan. Anoche iba muy borracho...

Te besa.

-Pues….me ha gustado. Mucho.

-¡Tú sí que me gustas tonto! Creo que eso se nota.

-Sí hombre…, ¿en qué? ¿En qué se nota a ver?

-No me ataques más. Sabes que eso se nota y ya está. Venga nene, ¡que llevamos doce horas metidos en una cama!.

-¡Doce horas! Joder, qué pronto ha pasado el tiempo….

Suena su móvil.

-¿No vas a cogerlo?

-No quiero.

-A saber qué tendrás tú por ahí.

-A nadie. No tengo a nadie ahora.

-Yo tampoco. Estoy libre. Libre de compromisos.

-Entonces…¿qué piensas? ¿qué hay de nosotros?

-De nosotros...


Te das la vuelta y clavas tus ojos en los suyos.

-No me mires así que me pones nervioso.

-Vaya, después de doce horas, te pongo ahora nervioso...

Sonríes. El hoyuelo de tu mejilla te delata. Le das de nuevo la espalda. Arrimas aún más si cabe tu cuerpo buscando acoplarse con el suyo.

-Anda, cállate un poco y abrázame otra vez. Por cierto...¿Cómo me dijiste que te llamabas?

lunes, 16 de marzo de 2009

Con mi primo Angel

Hola, esto me ocurrió hace un año, cuando tenía 29... vivo en la capital de mi país y recibimos de visita a mi primo Angel de 37 años, él es gay y más de una vez habíamos dormido en la misma habitación pero camas separadas, siempre se masturbaba en las noches y yo también, algunas veces nos habíamos masturbado juntos.

Cuando le miraba su verga me calentaba porque la tiene grande, rica y circuncidada.

En la última visita él se acostó desnudo, como siempre ya que no usa pijama, y yo me acosté en boxer, sabía que se estaba pando una rica paja pero me hice el dormido, pero repentinamente siento que abre mi cama y se mete en ella, yo me hice el dormido y él se encargó de "despertarme", se puso de espalda a mí y me tomó la mano dejándola a poquísimo centímetros de su verga tiesa y ardiente, ahí supuestamente me desperté y me tocó para atrás y me sacó el boxer, así quedé con mi verga tiesa apoyada en su culito rico, yo no hice nada porque solo me dejé querer, cuando se giró y comenzó a correrme una paja y ahí no me aguanté, le tomé su verga y empecé a pajearlo también.

Estaba gozando de nuestras pajas cuando repentinamente se gira y se pone sobre mí para un 69, le tomé su verga deliciosa y me la devoré, estaba tan rica que gemía de placer mientras él gemía chupándome la mía, le tomé el culo y se lo abrí para frotárselo mientras le chupaba la verga, nos chupamos la verga hasta que terminamos yo primero en su boca y al rato después terminó él llenando me la boca de deliciosa lechecita caliente, cuando me percaté él babeaba mi lechecita que corrí por mi culito y la de él me corría por la boca, así que terminamos exhaustos y yo con la leche de los 2 en mi cuerpo.

domingo, 15 de marzo de 2009

Culeando con José

José comprendió con su mirada me dijo que me acostara, así lo hice, culiamos de perfil, sus pierna se puso sobre mi cadera, verga con verga culiaban, nos volteamos, ahora me dijo que abriera las piernas, no me iba a perforar el culo, sólo quería enseñarme a culiar rico para botar su leche, me dejé, abri mis piernas puso mis pelotas sobre su vergota parada, note cómo sus pelotas frotaban la raja de mi culo y nuestras vergas pegadas se frotaban entre sí; la cabeza de su vergota sobresalía sobre la mía, José con esa postura se movía más y más, estaba arrechándose mucho, me levantó un poquito la cadera hacia su verga, sentía "nuestra cama" de cemento en mi espalda, su verga frotaba y frotaba la mía, cada vez más rápido, me gustaba mucho, no quería que pare, fue la postura más rica que sentía hasta ese entonces, hasta que vi como salía por los aires la leche de José, vi cómo sus labios se retorcían, sus ojos cerrados exclamaban placer.

Bajó mi cadera y mis piernas abiertas al aire ahora topaban el cemento, su leche expulsada cayó sobre mi pecho desnudo, José se arrodilló sobre mi pecho, con su culo rozaba mi pecho lleno de leche y con la cabeza de su verga aún con semen la frotó en mi boca, yo me dejé, era rico todo eso.

sábado, 14 de marzo de 2009

Sexo en la estación

Cuando entré a ese sombrío y pestilente lugar, el chico que habíaseguido por un largo trayecto había colgado la remera sobre el borde superior de una puerta, estaba con los pantaloncitos bajados hasta sus tobillos y lucía una tremenda erección de su chota, muy grande y gruesa, que salivaba constantemente mientras se pajeaba.

Parecía un dios indígena con sus pelos largos, su cuerpo perfecto y marcado y ese sexo enorme y húmedo. Al verme a su lado, con su mano tomó todo el paquete (verga erecta y huevos) y lo sacudió como ofreciéndomelo.

Yo siempre odié hacerlo en esos lugares públicos, pues me tensionaba la idea de que alguien apareciera de repente. Por eso, no quise demorar. Acaricié sus huevos y su verga, y lo llevé a que apoyara su espalda en la pared cercana.

El chico se abrió de piernas y meneaba su cadera como cojiendo. Excitado y apurado, alcé sus brazos y los sostuve en alto, mientras le chupaba con desesperación las axilas velludas y le pasaba la lengua por los músculos, que él exprofeso marcaba más.

Recorrí su pecho con mi lengua, la pasé también por sus pendejos y, ya agachado, comencé a mamarle las bolas y la verga con desesperación, mientras él gemía y se movía. Por momentos, me tomaba la cabeza para detenerme y ser él quien bombeara dentro de mi boca. Su pija estaba cada vez más hinchada, soltando gran cantidad de líquido preseminal que me mojó toda la cara.

Cuando noté que el chico estaba por eyacular, intenté retirar mi boca, pero él me aferró fuertemente la cabeza y me dijo: "te la tragás, acá el macho soy yo", lanzándome una eyaculación abundante, cuyos primeros chorros llegaron a mi garganta. No me dejó escupir, quería que la tragara.

Para que me mantuviera en cuclillas, puso una de sus piernas sobre mi hombro y me exigió que lamiera de nuevo su verga para limpiarla. Lo hice, pero él a la vez me la pasaba por la cara diciendo en voz baja "tomá, tomá...". Luego, enseguida, se retiró rápidamente, ya desahogado.

Yo volví a mi casa esa tarde, con mi boca sabiendo a semen de macho joven y lamentando no poder volver a ver nunca más a ese adonis salvaje.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Tarde de verano

Era verano y estábamos de vacaciones, Juan uno de nuestros amigos nos había invitado a Jorge, Ernesto y a mi (mi nombre es Javi), a su casa aquella tarde, ya que ese fin de semana estaba solo. Después de la siesta y una ducha me puse una camiseta, un pantalón corto y me fui a su casa.
Cuando llegue Jorge y Ernesto ya estaban allí, debían llevar un buen rato, por que los note muy contentos y vi varias cervezas vacías sobre la mesa. Juan estaba en bañador, sin camiseta. Jorge y Ernesto vestían como yo.

Enseguida me uní a la fiesta, estaban viendo fotos de Juan cuando era un niño, y eran muy graciosas. Seguimos bebiendo, y Juan propuso ver una peli porno que había alquilado, todos estuvimos de acuerdo.

La película era buena, salían tías de grandes tetas, y tíos con rabos enormes y duros, haciendo de todo. Juan estaba totalmente empalmado, y se notaba un buen rabo bajo su bañador y de vez en cuando se daba pequeños frotes. Cuando ya no pudo mas dijo “Hey tíos y nos hacemos una paja”, casi no le dio tiempo a terminar la frase y Ernesto ya se estaba quitando los pantalones y los calzoncillos, mostrando un pene pequeño pero grueso en total erección “estoy que reviento” dijo mientras se la empezaba a menear, arriba y abajo, con mucha energía. Jorge me miro, extrañado, ya que como yo no sabia que hacer. Juan también se quitó el bañador, su pene era mas largo pero delgado, masturbándose también; la sorpresa fue que iba totalmente depilado, ya sabíamos que se depilaba las piernas por la bici, pero depilado integral no me lo imaginaba. Al final Jorge se desnudo también, y yo le seguí, ya que era más cortante estar vestido con todos ellos en pelotas meneándose la polla. El pene de Jorge era enorme y grueso, hasta el punto de que Ernesto hizo un comentario al respecto. Mi pene era normal, y delgado. Estábamos los cuatro ya en pelotas, masturbándonos y Ernesto fue el primero en terminar, soltando chorros de semen sobre su vientre.

La escena en ese momento era de sexo anal, y un negro se follaba a una rubia de buen culo. Juan dijo “sabéis lo bueno de dar por culo, que se puede hacer igual a un tío que una tía y no notas diferencia”. Lo has probado, pregunte yo, y me dijo “con tías si y con tíos lo pienso probar, pero yo solo doy”. Ernesto, que era el mas lanzado propuso “podíamos echarlo a suertes y al que pierda nos lo follamos”. Yo reía pensando que no era mas que una broma, y Jorge dijo “de acuerdo, el que tenga la polla más pequeña pierde”, Ernesto no tardo en reaccionar “cuidado que aunque la mía aunque es mas corta es mas gorda, la mas pequeña es la de Javi”. De eso nada, grite yo, siempre pensando que bromeábamos claro, y no me dio tiempo a decir más. “A por él” grito Jorge mientras Juan ya se había abalanzado sobre mí. Yo pensando que jugábamos, no me defendí mucho, y sin darme cuenta me tenían entre los dos sujeto por los brazos y boca abajo en el sofá. Ernesto colocó un par de cojines de bajo de mi, elevando mi culo y colocándose detrás de mi. “Ya vale, grite yo, cabrones panda de maricas”, aun sin pensar que intentarían algo mas, hasta que note la punta de su pene rozando mi ano. Esperar, dijo Ernesto, que así le voy a destrozar el culo, y se dirigió al baño. Junte las piernas con fuerza, pero no sirvió de nada y note como algo frío y cremoso se untaba en mi ano, introduciendo un dedo y dilatando poco a poco mi virgen culo. Basta ya, os estáis pasando tíos, gritaba yo, mientras Juan me metía un trozo de su camiseta en mi boca, casi ahogándome.

De pronto note una gran presión en mi culo, era la polla de Ernesto que estaba intentando y entrar. Y entró. El dolor fue terrible, parecía como si me estuviesen partiendo en dos y cuando empezó su mete-saca fue peor la sensación era horrorosa. Así me estuvo follando, dando palmitas en el culo, hasta que se dejo caer sobre mi, follando mas deprisa y corriéndose dentro.

Mi turno, dijo Juan, sujétale bien que no para de moverse. Tranquilo, respondió Jorge, que era mas bien gordito, sentándose sobre mi espalda e inmovilizándome por completo. Las lagrimas saltaban de mis ojos, nunca esperaba que mis amigos pudiesen humillarme de aquella forma. “Vamos a probar a un tío” dijo Juan mientras introducía su pene de un golpe, por suerte mi culo ya estaba dilatado por la polla de Enrique y aquello no fue mas que continuación de lo que ya había tenido. No tardo en correrse, restregando luego su polla llena de semen sobre mi culo y espalda.

Yo paso, dijo Jorge, prefiero hacerme una paja, y me soltó el brazo. Juan y Ernesto se apartaron de mí, mirándome, sin decir nada. Mientras, yo estaba empezando a pensar que el placer y dolor pueden estar unidos.

martes, 29 de abril de 2008

Historia de taxi

Al taxista mario lo conocí en un cumpleaños de niños

Mi hermano Leo y su mujer no podían llevar a sus hijos a un cumpleaños de un compañero de clases y me pidieron a mi si podía llevarlos, por suerte ese día no tenía nada que hacer, acepté pensando que me aburriría como loco, con tantos niños jugando, gritando y correteando por doquier.

Llegamos tarde porque mi sobrina como todas las mujeres no se decidía por que ropa ponerse.

Nos recibieron muy bien, los niños se fueron a jugar mientras los mayores nos reunímos en un rincón del living donde estaban conversando unos señores sobre un tal Mario, que había traído a sus hijos, allí se había encontrado con su ex-esposa y en vez de quedarse al cumpleaños se habían ido juntos.

Yo ni idea tenía de quien estaban hablando ya que yo no conocía a los amigos de mis sobrinos y menos a los padres de ellos, pero esos señores que eran menores que yo, se reían diciendo que a esas horas el tal Mario se estaría culeando a su ex-mujer aprovechando que sus hijos estaban allí.

Hasta uno de ellos se animó a decir que Mario la había dejado por puta, porque ella se acostaba con cualquiera y ese señor sin ningun pudor se incluyó entre los "cualquieras" que habían disfrutado de los favores de la señora de Mario.

Pasaron las horas, los niños cansados de jugar y corretear estaban que se dormían, pero Mario y su ex-mujer ni aparecían, hasta que cerca de la una de la madrugada se dignaron a hacer acto de presencia en ese hogar para rrcoger a sus hijos para llevarlos a dormir.

La ex-pareja llegó muy contenta, me imaginé que sería cierto lo que había dicho ese señor y habían cogido por un par de horas por eso se les veía muy contentos pero agotados.

La dueña de casa los convidó con una copa y los hizo sentar frente a mi, nadie nos presentó pero al poco rato vi las miradas de Mario hacia mi persona.

Mientras me miraba, le besaba la oreja a su ex-mujer y le decía cosas al oído, que por supuesto no pude oir de que se trataba, per! o por los arrumacos que le hacía me imagino que sería algo referente a lo bien que lo había pasado disfrurtando ese par de horas o quien sabe que otras cosas le estaría susurrando al oído, a lo mejor le hablaba de él desconocido que estaba frente a ellos.? relatos gay

Ellos podían pensar que yo era familiar, porque el padre de algun alumno supongo que no pensarían eso porque entre ellos se conocían del colegio y de las reuniones de padres.

Me puse nervioso porque pensé que se me notaba algo o tenía algo visible como el cierre abierto y se vería la ropa interior o alguna cosa tenía mi aspecto que al tipo le llamaba la atención y se lo comentaba bajito a ella.

Me puse de pie, me dirigí hacia la cocina para tomar un poco de agua porque los saladitos estaban realmente salados y como excusa para desaparecer de allí me servía.

Bebí muy lento tratando de hacer tiempo para que se fuesen con sus hijos que estaban medio dormidos, pero el tal Mario se apareció en la cocina me saludó, me preguntó si era familiar de los dueños de casa y mientras me preguntaba eso me puso una mano en el hombro como señal de afecto.

Lo saludé, le dije que estaba con mis sobrinos y no pude intercambiar más palabras con él porque en eso llegó su ex a decirle que los niños no aguantaban más y que los llevase a casa.

La mujer se lo llevó fuera de la cocina, en el living estaba "la desbandada" todos se querían ir mis sobrinos también porque habían llegado sus padres a buscarlos.

Estaba sin coche porque el mío estaba en el taller, mi hermano se llevó a lo hijos y como la ex-mujer de Mario vivía en el mismo camino que ellos la llevaron a ella y a sus hijos, quedando Mario libre.

-No te preocupes, yo tengo el taxi abajo y te llevo hasta tu casa.

-Cuánto me vas a cobrar?

-Lo que estés dispuesto a pagar...

Con esa contestación Mario me hizo reir, nos hicímos amigos, bebímos unas copas más en el cumpleaños y luego nos fuímos en su taxi.

Dio vueltas sin s! entido conversando y diciendo cosas como: "Por suerte tu hermano se llevó a la pesada de mi ex", mientras yo pensaba ahora es pesada pero en las dos horas que te la cogiste no era pesada!.

Al rato me llevó hasta mi casa y cuando me bajé del taxi me dio su número de teléfono y me dijo:

-Llamame cuando quieras y nos tomamos unos tragos. me debés el viaje...relatos eroticos

Le agradecí el viaje y entré a mi casa pensando este querrá joda, por qué tanta amabilidad? Como es un tipo de la noche y ve ! a mucha gente en su taxi a lo mejor se dio cuenta de que a mi me gustaban ciertas cosas y pensó a este le voy a sacar plata.

El tipo me atraía no lo voy a negar, yo me acercaba a los cuarenta, mientras Mario andaría por los treinta, tenía cabello y bigote castaño tirando a dorado brillante, no era muy alto, su tez estaba muy blanca porque de día dormía y pocas veces su cara estaba en contacto con el sol.

Como al mes lo llamé invitándolo a venir a tomar la copa prometida y a paga! rle mi deuda por el viaje en taxi.

Aceptó inmediatamente diciendo algo como que me iba a cobrar los intereses por el mes en que no había saldado mi deuda, luego me dijo que vendría la noche que tenía libre en el taxi.

Nos pusimos a charlar mientras bebíamos cerveza, él se quitó los zapatos y se tiró en el sillón alegando que quería estirar las piernas porque se pasaba diez horas sentado en el taxi y tenía el culo chato de tanto tenerlo apretado contra el cuero del asiento.

Como me reí y le comenté: perdí la virginidad gay

-No será para tanto!

-Querés que te muestre el culo! Vas a ver está chato como una tabla.

Se puso de pie e hizo el ademáan de aflojarse el cinturón para luego quitarse los pantalones para demostrarme que era cierto.

-No es necesario.. te creo.

Yo no quería dar el primer paso porque tenía miedo de equivocarme con él, porque a lo mejor me habia dicho en broma eso de pagarle el viaje y todas esas cosas, pero luego que se calmó y desistió de sacarse los pantalones me dijo:

-Veo cada cosa en la calle! Y a mi taxi se suben cada ejemplares! Muchas veces los pasajeros se creen que ando desesperado por sexo y se ofrecen a chuparme la pija si no les cobro el viaje, yo les contesto que si me la quieren chupar les cobro por darles el placer de extraerme la leche.

-Ohhh!!

-No te hagas el boludo!! Algunos aceptan mi oferta y me hago unos pesos extras.

-Yo no te pagaría por hacerte eso!!!!

-Vos me vas a pagar el viaje..., la chupada va gratis, sino para que vinímos a tu depto. sólo a chupar cerveza?

Me puse de pie, lo miré tirado en el sillón con la camisa semidesprendida, por cuya abertura se asomaban unos vellos dorados muy largos...

-Vení sentate al lado mío..

Su mano acarició y luego apretó el lugar donde debía estar su "bulto" el cual no estaba muy grande pero parecía que iba a ser apetitoso por la cantidad que formaba dentro de su mano.

Me acerqué, él colocó mi mano en su pecho, empecé a apretárselo mientras los botones iban cediedno para quedar todo ese matorral espeso ante mi vista.

Mario comenzó a excitarse y al rato sin notarlo me dijo que él necesitaba dinero para comprar condones porque se había olvidado de traer, me puse de pie de inmediato, lo dejé solo sin decirle nada, fui a mi dormitorio y al volver le mostré una caja con 10 condones y le dije.

-Te alcanzan?

-Está bien ! Tengo 29 años p! ero no soy un toro para gastarme todos esos condones en una noche!!!

Lo había dejado caliente con las apretadas de su pecho por eso cuando volví lo encontré semi-desnudo, solamente tenía puesto un bóxer amarillo con su mano dentro sobándose la verga con mucha lentitud.

-Hoy estoy para divertirme y gozar..., no te voy a cobrar nada..., vení chupame algo!

Mario estaba re-bueno acepté su invitación, empecé a chuparle las tetillas, bajé por su estómago desde donde podía ver a unos traviesos pendejos que se asomaban por la parte superior de su bóxer, lo giré sobre el sillón le bajé el bóxer, me puse a oler la raya que había entre sus nalgas, lo giré otro poco para dejarlo boca abajo donde me puse a pasarle mi lengua, lamiendo todo lo que encontré en el camino hasta que logré separarle las piernas para poder llegar a su agujerirto.

-Pará loco! Qué querés hacer! No soy puto para que me la des por el orto!

Ante su protesta seguí adelante, metiéndole la punta de mis dedos ensalivados.

Gemía cada vez más pero no protestaba, le gustaba el agasajo que su culo estaba recibiendo, y lo demostraba con gemidos muy suaves pero muy agitados.

Me puse un condón sin que él se diese cuenta, me monté sobre sus piernas y una vez que su esfínter había cedido le apoyé la punta de la verga sobre su agujero y comencé a metérsela muy lentamente, una vez que él glande hubo pasado, lo demáas le entró sin dificultad.

Protestó un poco, pero su excitación aumentó hasta el grado en que tuve que taparle la boca por los aullidos y rebuznos tan fuerte que dio en el momento en que de su verga empezó a manar un interminable caudal de leche fresquita pero muy caliente.

Cuando terminé de cogerlo me dijo:

-Espero que no lo divulgues, fuíste el primero que me rompió el culo!!!!

Luego agregó que él no era gay, que era muy macho pero que se aguantó para no demostrarme que le dolía y que era un macho que aguantaba de todo hasta el placer inmenso que l! e había dado al sentir que mi pija latía dentro suyo en el momento de largar la leche.

-Mirá Omar, me hiciste disfrutar mucho..., pero fue un desperdicio, mirá mi mano llena de leche, hubiese sido más grato que esta leche hubiese salido detro tuyo y no en mi mano..

Desde ese momento Mario y yo nos veíamos con regularidad cada vez que él necesitaba sentir una verga dentro suyo, porque a los clientes del taxi les cobraba por dejarlos chupársela y a algunos los cogía pero conmigo s! olamente quería que lo penetrase.

Nunca probé su verga dentro mío, era grande pero no tuvo la necesidad de ofrecérmela porque le gustó tanto lo que hice la primera vez que siempre quería repetir lo mismo.

Nunca tocó el tema de su ex-mujer, por eso ignoro por qué se divorció, pero a lo mejor ella se iba con otros porque él no la satisfacía ya que estaría agotado por los clientes que se la chupaban en el taxi.

La última vez que hice algo con Mario fue un tremendo 69 porque él estaba con diarrea y el culo lo tenía muy inflamado por eso solamente nos chupamos hasta que nuestras mandíbulas y lenguas dijeron basta y como no fue suficiente para producir las eyaculaciones como fin de la excitación recurrimos a nuestras manos que hasta que no quedaron empapadas con la leche del otro no paramos.

Luego de eso la inflamación intestinal continuó y por eso me dijo que era mejor no vernos más porque sino iba a terminar sin culo!!

Siempre hace falta un buen pedazo de carne, Mario la enconrtró en el mío, pero lo bueno termina y no lo vi más.

jueves, 24 de abril de 2008

Contacto gay en la oficina

Hace un par de meses me encontré casualmente con Enrique, un amigo que hacía mucho tiempo que no veía. Hablamos del exceso de trabajo que tenía y como me estaba matando el estrés. Enrique me convenció de ir al mismo gimnasio suyo, que queda en el mismo centro empresarial donde tiene su oficina. Este gimnasio es muy exclusivo y para poder inscribirte tienes que ir con un socio que te patrocine, así que él sería mi patrocinador por lo que pasaría primero por su oficina para ir juntos.

Como de costumbre, se me hizo tarde en el trabajo y el tráfico caraqueño no ayudaba. Llegué a la oficina de Enrique pasadas las 7:30 pm. Él estaba revisando unos documentos en la computadora y no había más nadie en la oficina. Esto despertó mi imaginación y me hizo recordar algunas fotos pornos donde aparecen ejecutivos teniendo sexo sobre un escritorio. Lamentablemente Enrique jamás me había parecido bisexual, por lo que no me atreví a hacer insinuación alguna ya que desconocía cual sería su reacción. Enrique apagó su computadora, se paró y empezó a aflojarse el nudo de la corbata y a desabotonarse la camisa. Enrique debe haber notado mi cara de asombro por lo que me explicó que él prefería cambiarse en su oficina dado que los lockers del gimnasio eran muy pequeños y se le arrugaba la ropa. Mientras contaba esto ya se había quitado la corbata y la camisa. Sus pectorales y abdominales eran obviamente el resultado de sus idas al gimnasio. Mi imaginación volaba viendo como se desabrochaba el pantalón, cuando me preguntó si yo no me iba a cambiar. Yo no sabía que hacer, el verlo desvestirse había ocasionado una buena erección de mi verga la cual no difícilmente se podía ocultar.

Mi sorpresa fue mayúscula cuando Enrique se bajó el pantalón y él también mostraba una hermosa verga erecta que buscaba salir del interior. Con una sonrisa pícara se acercó a mí diciendo que tendría que ayudarme a quitarme la ropa.

Yo estaba como hipnotizado mientras él suavemente me iba aflojando la ropa. Se arrodilló frente a mí mientras bajaba mi interior y liberaba finalmente mi verga que estaba por estallar. Enrique tenía acumulada mucha hambre de sexo, ya que se afanaba tragando completamente mis 18cm sin ningún problema. Cuando se incorporó lo tome en mis brazos y nos besamos apasionadamente, nuestras lenguas se entrecruzaban, mientras nuestras manos trataban de no dejar un espacio de nuestros cuerpos sin ser tocado, acariciado, o pellizcado. Mi mano buscaba el trofeo que Enrique guardaba todavía bajo su interior, era algo más corto que el mío pero tenía un grosor que hizo que un escalofrío recorriera mi cuerpo de sólo imaginarlo abriéndose camino dentro de mi culo. Tendría unos 8 cm de diámetro y estaba húmedo de líquido preseminal.

En una mezcla de agilidad y locura, Enrique barrió con todo lo que estaba encima de su escritorio mientras hacia que me recostara de forma tal de dejar mi culo expuesto hacía él. Inmediatamente su lengua se hizo dueño y señor de mi agujero que deseaba intensamente ser penetrado por su gruesa verga. No podía creer que yo estaba siendo el protagonista de lo que tantas veces había visto en fotos, tenía mi camisa a medio desabotonar, la corbata todavía rodeaba mi cuello, y aun tenía una pierna dentro del pantalón.

La lengua de Enrique lubricaba mi hueco para permitir la entrada de uno de sus dedos, cuando vio que yo no tenía problemas en aceptarlo introdujo el segundo. Si no hacía eso sería muy difícil que sus 8 cm de grosor entraran sin hacerme daño. Cuando mi culo ya tenía cómodamente tres de sus dedos, se retiró de mi. Yo sabía lo que venía a continuación, no podía creer que me estaban cogiendo medio vestido sobre un escritorio, y que quien me estaba cogiendo era mi amigo Enrique. Su verga entraba y salía de mi culo transmitiendo todo tipo de sensaciones, al poco tiempo la fuerza de sus penetraciones era tal que estábamos rodando el escritorio. Entre gemidos y gritos de los dos, sentí como Enrique me llenaba con toda su carga de semen caliente mientras se desplomaba sobre mi espalda.

Así quedamos un momento, en silencio pensando en todo lo maravilloso que me acababa de ocurrir. Enrique distrajo mis pensamientos cuando se salió de mi y me pidió que me volteara hacia él. Yo obedecí diligentemente y cuando estuvimos de nuevo frente a frente, Enrique lentamente se agachó hasta que su boca dio a parar sobre mi verga; de nuevo quedé asombrado de su experta lengua, no había un solo pedazo de mi verga y bolas que no fueran recorridos por ella; se la tragó toda y yo empecé a cogérmelo por la boca. Poco a poco al comienzo, y luego acelerando hasta que acabé en su boca. Yo convulsionaba por el orgasmo, mientras él cuidada de no dejar caer una sola gota de semen. Nos abrazamos durante un buen rato, y luego nos vestimos y recogimos el reguero de papeles, lápices, y demás artículos de escritorio que llenaban el piso de la oficina.

Han pasado dos meses desde entonces, y todavía no me he inscrito en el gimnasio. Sin embargo, el estrés ha desaparecido gracias a las sesiones de ejercicios que Enrique y yo hacemos frecuentemente en su oficina.